Anoop, seminarista de India: «¡Qué importante es rezar en familia!»

Anoop Mathew es un seminarista de la India, perteneciente a la Iglesia siro-malabares. Estudia en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma para ser sacerdote. Proviene de una familia católica que cuidaba las oraciones familiares diarias. Nos cuenta su testimonio:

«Nací el 26 de noviembre de 1992 en una familia católica. Soy el cuarto hijo de una pareja joven. Mis padres, Mathew y Rosakutty, siempre dieron mucha importancia a la necesidad de la religión y las oraciones familiares diarias. No importaba cuán ocupado estuviésemos: no había excusas para no rezar juntos por la noche. Mi madre tuvo especial cuidado para fortalecernos a todos en la vida de oración y mi padre, que era maestro de catequesis, fue muy exigente y nos llevaba a la iglesia con regularidad. ¡Qué importante es rezar en familia!

Mi madre solía decir que rezó mucho antes de que yo viniera al mundo y quizás esta fue probablemente una razón por la que floreció dentro de mí un profundo interés por la religión, en ir a la iglesia y un sincero deseo de ser sacerdote. Tuve una fascinación especial, ya desde niño, por cantar en el coro durante la misa. Incluso en la escuela, no dudaba en responderle a mi maestro de clase que mi ambición era ser sacerdote.

Siempre me he sentido privilegiado por ser parte de una familia con numerosas vocaciones religiosas y con un profundo respeto por los sacerdotes y las religiosas. Admiraba a todos estos religiosos cuando venían a visitarnos. 

Padres de Anoop Mathew, seminarista de la India, perteneciente a la Iglesia siro-malabares.

Padres de Anoop Mathew, seminarista de la India, perteneciente a la Iglesia siro-malabares.

Cambios en mi visión de la vida

Poco después de mi Primera Comunión y de la Educación Primaria, mi familia se mudó de la aldea donde nací en la India a otra que tenía mejores posibilidades agrícolas. 

La nueva ubicación y las circunstancias trajeron unos cambios en mi visión de la vida: empecé a pensar que era importante trabajar duro y ganar más para tener una vida exitosa. Mis padres, sin que yo me diera cuenta, observaban mi nueva actitud y por eso vieron la necesidad de ayudarme a reafirmar mi vida espiritual, también haciendo que me planteara, tan pronto como terminé mis estudios secundarios, la posibilidad de unirme al seminario diocesano. Y es lo que hice. 

En el Seminario Menor continué con los valores aprendidos en casa: trabajar duro, sí, pero ¡sirviendo a los demás! Durante este periodo hubo cambios en mi vida: mejoré el inglés y encontré un nuevo interés para aprender más de todo, así que fui elegido líder asistente de los estudiantes.

Pero esto cambió en mi vida: descubrí al filósofo dentro de mí. Por lo tanto, comencé a rechazar y a criticarlo todo, lo que provocó cierta discrepancia con mis superiores y solo quería volver a casa. Así que llegué a la conclusión de que no quería ser sacerdote. Entonces, después de tres años de formación, regresé a casa. 

Anoop Mathew, seminarista de la India, perteneciente a la Iglesia siro-malabares

Anoop Mathew, seminarista de la India.

La influencia positiva de un sacerdote 

Todos tenemos a alguien que nos dirige al camino correcto. Y en mi caso fue mi párroco, el P. Bino. Fue el primero en darme la bienvenida a casa. Sus primeras palabras estuvieron llenas de esperanza: “No es necesario que les digas a los demás que has dejado el seminario, sino que simplemente te has tomado un descanso”, aunque para mi todo se había acabado.

El P. Binu me abrazó y decidió no dejarme solo en esa etapa tan difícil de mi vida, pidiéndome que le ayudara en sus diversos proyectos: cuidar y formar a los niños, iniciativas para el medio ambiente y mejorar la situación de vida de los aborígenes (adivasis). Todo eso fue acompañado por clases de religión, catequesis, participación en varios movimientos de la iglesia y estudios universitarios.

La idea de conseguir un buen trabajo me ayudó a estudiar bien. Poco a poco comencé a encontrar alegría en ayudar y pasar tiempo con los demás, tanto en la universidad como fuera de ella, especialmente a las personas con menos recursos económicos, como lo había experimentado yo mismo.

En la universidad, todos mis amigos y compañeros buscaban a alguien con el que compartir sus vidas, lo que para mí resultaba algo difícil, ya que no conocía a ninguna chica con el que compartir mis pensamientos. O probablemente, Dios no deseaba eso para mí.

Anoop Mathew con otros seminaristas

Anoop Mathew, seminarista de la India, con otros seminaristas de la India.

Repensar mi vocación religiosa 

Poco después, mi madre cayó enferma y pensé seriamente en la necesidad de mantener a mi familia. Pero llegó el siguiente giro de mi vida. Mi rector de Seminario Menor fue transferido a una parroquia vecina a la mía como párroco.

Me quería mucho y me animó a repensar mi vocación religiosa. Me dijo que no me preocupara por el cuidado de mi madre, citando el milagro de la curación de la suegra de San Pedro por Jesús, en el Evangelio. Esto me ayudó a considerar mi vocación y fui a mi párroco y luego tuve una audiencia con mi Obispo.

El nuevo Rector del Seminario, que fue mi párroco anterior, facilitó las cosas. Entonces, recordé lo que una monja me dijo una vez: “Si Jesús te necesita, no importa dónde te escondas, ciertamente te encontrará”. Y así, Jesús preparó el camino y los medios para mí, incluso sin que yo lo supiera.

Anoop Mathew en una celebración litúrgica

Anoop Mathew en una celebración litúrgica.

Experiencia Pastoral 

Poco después de completar la formación del Seminario Menor, el Obispo me envió a hacer un año de experiencia pastoral. Los primeros seis meses los pasé en el Centro Pastoral Diocesano y el resto en un Hogar para Ancianos y Enfermos, administrado por la diócesis: fueron días felices.

Al año siguiente, me enviaron a un Seminario Mayor en la diócesis vecina. Fui realmente bueno con mis estudios  y salí con gran éxito. Al final del año, tuve mi vestición junto con todos mis compañeros del grupo de 2008 y reflexioné con emoción el camino que Dios me había preparado.

Mientras tanto, me comunicaron que el Obispo estaba planeando enviarme a Roma para mis estudios teológicos. Esta oportunidad fue un signo de las bendiciones de Dios, como resultado de mi respuesta adecuada al llamado de Dios. Así me di cuenta de mi crecimiento desde el Seminario Menor hacia Roma, como verdaderamente extraordinario.

«Dios me guió a través de todas estas experiencias» 

Probablemente Dios me guió a través de todas estas experiencias para este propósito. Me dio la oportunidad de pasar a través de las duras realidades de la vida y ponerme en contacto con numerosas personas de diversos ámbitos de la vida.

Ahora espero ansiosamente contemplar el florecimiento de mi sueño de la infancia. Ya queda solo un año y medio por delante. Con la inocencia y la pureza de ese niño en el pasillo, que ansiaba tocar las vestimentas de la Santa Misa del sacerdote celebrante que pasaba, espero que esa alegría eterna esté al servicio de mi Señor y Maestro». 

Anoop Mathew con compañeros

Anoop Mathew, seminarista de la India, con compañeros.