Victoria Leste
16 Sep, 20

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¿Qué es la indulgencia plenaria y su significado?

El Espíritu Santo, a través de Su Iglesia, da a los cristianos, herramientas para alcanzar el Cielo. Una de ellas es la Indulgencia plenaria.

¿Qué es indulgencia plenaria?

Los antecedentes de la indulgencia plenaria se remontar hasta el siglo III. Pero hoy en día poco tienen que ver con las prácticas realizadas en el cristianismo antiguo. Aunque si conserva, interés teológico e histórico.

Desde el año 1983 el Código de derecho canónico (c. 992) y el Catecismo de la Iglesia católica (n. 1471), definen así la indulgencia:

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

¿Por qué recibe este nombre?

Se llama indulgencia plenaria porque suprime plenamente esta pena temporal por los pecados cometidos y confesados hasta ese momento.

Significado de indulgencia plenaria: ¿para qué sirve?

Cuando un cristiano comete un pecado y se arrepiente, Dios perdona sus pecados, por medio del sacramento de la confesión. Aun así, queda una responsabilidad pendiente por las consecuencias que el pecado haya tenido para la misma persona o para otras, o incluso para la sociedad en general. Esta consecuencia se llama, pena temporal y es una deuda que persiste y que hay que pagar, ya sea en esta vida o en el Purgatorio.

Se llama indulgencia plenaria porque suprime plenamente esta pena temporal por los pecados cometidos y confesados hasta ese momento.

Diferencia entre indulgencia plenaria y parcial

Se puede reducir, la pena temporal, mediante la realización de buenas obras, la oración, la aceptación cristiana del sufrimiento y la recepción de la indulgencia, que puede ser parcial o plenaria.

La Indulgencia plenaria le ofrece al pecador arrepentido y confesado el beneficio de eliminar totalmente la deuda que haya tenido durante su vida en este mundo hasta ese momento. Esta, suprime plenamente la pena que se debe pagar por los pecados cometidos y confesados hasta ese momento. De no existir la indulgencia plenaria, esta pena, se pagaría solo de dos formas: con los sufrimientos y obras buenas de esta vida o con un tiempo en el purgatorio.

Por otro lado, la indulgencia parcial elimina la pena temporal en forma parcial. La obtenemos muy a menudo. Al darnos la bendición; al rezar el Angelus, el Magnificat; al visitar al santísimo por un rato; al rezar el Credo; al hacer un examen de conciencia; al pedir por los muertos.

A lo largo del tiempo, la Iglesia, ha determinado distintas formas para alcanzar la indulgencia plenaria. Hay algunas que se pueden hacer en cualquier momento: media hora de adoración frente al Santísimo, rezar el Vía Crucis, rezar el rosario en familia o en comunidad, leer la Biblia.

Diferencia entre la indulgencia plenaria y la absolución del sacramento de la confesión

Hay que distinguir entre culpa y pena. Cuando pecamos, es decir, cuando obramos mal contra Dios, la Iglesia, nosotros mismos o/y contra los demás, la culpa es nuestra responsabilidad. La pena, en cambio, es la consecuencia que tiene ese pecado. En la confesión, Dios borra la culpa de nuestros pecados y parte de la pena que deberíamos cumplir tras la muerte. A lo largo de la vida y dependiendo de nuestros pecados, siempre queda una parte de la pena por expiar, esa pena que no se puede borrar con la confesión.

Como ganar indulgencia plenaria

Se puede recibir una indulgencia plenaria al día y pedirla por tu alma o por un difunto.

  • Tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.
  • Recibir el sacramento de la confesión, 20 días antes o 20 días después.
  • Comulgar, como demostración de un renovado compromiso con Jesús y preferentemente en Misa.
  • Orar por las intenciones del Papa. Rezando con devoción verdadera alguna oración preferentemente el Credo y el Padre Nuestro.

¿Cómo ganarla para los difuntos?

La Iglesia también permite a los católicos ganar una indulgencia plenaria para las almas familiares o seres queridos que se encuentran en el purgatorio.  Puedes ofrecer por un difunto siguiendo los siguientes pasos:

  • El 2 de noviembre, día de Conmemoración a los Fieles Difuntos, se visita piadosamente una iglesia o un oratorio. Durante esta visita se debe rezar el Credo y un Padre Nuestro. A mayores, se debe formular la intención de querer evitar cualquier pecado venial o mortal.
  • Es necesario confesarse, recibir la Santa Comunión y rezar un Padre Nuestro y un Ave María por las intenciones del Papa.
  • Estas condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de la fiesta de Los Difuntos, pero es conveniente que la Comunión y la oración, por las intenciones del Papa se realicen el mismo día.

No puedes ofrecer tu indulgencia por alguien que aún vive, aun estando enfermo, pues su tiempo no ha acabado.

¿Se puede ganar la indulgencia plenaria en Semana Santa?

Si, durante la última semana de la cuaresma, se puede obtener indulgencia plenaria realizando los actos antes nombrados. Y además realizando diferentes obras enriquecida, solo disponibles durante la Semana Santa:

  • Jueves Santos: Recitar “Tantum Ergo” (“Adorad Postrados”) durante la adoración del Santísimo Sacramento después de Misa de la Cena del Señor. Otra opción es visitar el Santísimo Sacramento y orar durante media hora.
  • Viernes Santo: Asistir a la adoración de la Cruz en la celebración de la Pasión del Señor.
  • Sábado Santo: Rezar el Rosario solo o acompañado.
  • Vigilia Pascual: (Sábado Santo por la noche) Renovar las promesas del Santo Bautismo

Ocasiones especiales que señala el Papa

También hay Indulgencias plenarias para momentos específicos como sucedió en el año de la fe, donde se podía visitar una Basílica Papal y visitar un baptisterio o el año jubilar de la misericordia, donde al realizar obras de piedad, misericordia o penitencia se ganaba una indulgencia.

Hoy en día y durante la pandemia del coronavirus, el Santo Padre anunció el 20 de marzo tres indulgencias plenarias especiales para las personas infectadas con COVID-19 y para quienes las cuidan, incluidos los familiares y el personal médico, y para todos los que rezan por ellos.

Ganar la indulgencia plenaria durante la epidemia de coronavirus: Cómo hacerlo y formas

La Penitenciaría Apostólica, también recuerda a los fieles la posibilidad de la absolución colectiva en este momentos de emergencia sanitaria. Se pueden obtener diferentes formas de indulgencia plenaria:

Primera

Puede ser obtenida por:

  • Los enfermos que sufren la enfermedad del Coronavirus.
  • Las autoridades de salud, o las personas que están en cuarentena, ya sea en los hospitales o en sus propias casas.
  • Los trabajadores de la salud, los familiares y todos aquéllos que en cualquier calidad, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, se exponen al riesgo del contagio, cuidan de los enfermos del Coronavirus, según las palabras del Divino Redentor: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos». (Jn 15,13).

Esta primera indulgencia plenaria puede ser obtenida por los mencionados anteriormente que, con un espíritu desprendido de todo pecado, ofrecen esta prueba en un espíritu de fe en Dios y caridad hacia sus hermanos y hermanas, y con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, Comunión Eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre) lo antes posible, ya sea, que se unen espiritualmente a la celebración de la Santa Misa a través de los medios de comunicación, rezan el Santo Rosario, el Vía Crucis, Credo, el Padre Nuestro y hacen una invocación piadosa a la Santísima Virgen María.

Segunda

Una segunda indulgencia plenaria está disponible para todos los fieles durante la duración de la pandemia actual bajo las mismas condiciones, es decir, con la voluntad de obtener una absolución sacramental, recibir la Sagrada Comunión y rezar por las intenciones del Santo Padre tan pronto como sea posible.

Esta segunda plenaria se puede obtener por quienes:

  • Piden a Dios Todopoderoso por el fin de la epidemia, el alivio para los que están afligidos y la salvación eterna, para los que el Señor ha llamado a Su presencia.
  • Ofrecen una visita al Santísimo Sacramento.
  • Asisten a la Adoración Eucarística.
  • Leen las Sagradas Escrituras durante al menos media hora.
  • Rezan el Santo Rosario, hacen el ejercicio piadoso del Via Crucis o recítan la Coronilla de la Divina Misericordia.

Tercera

Una tercera indulgencia plenaria está disponible para los fieles al borde de la muerte. Los fieles moribundos pueden recibir la indulgencia si están, debidamente dispuestos, es decir, tienen un espíritu desprendido de todo pecado. En este caso, la Iglesia suple las tres condiciones habituales requeridas (confesión, Santa Comunión y el rezo por las intenciones del Santo Padre). Se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz para alcanzar esta indulgencia.

Como vemos no es tarea difícil alcanzar la indulgencia plenaria, esta es la llave al Cielo. Ponte en marcha y busca conseguir la tuya de hoy.

Indulgencia plenaria y medalla de San Benito

El 12 de marzo de 1742 Benedicto XIV otorgó indulgencia plenaria a la medalla de San Benito si la persona cumple las siguientes condiciones:

La medalla de San Benito se reconoce porque hoy en día lleva su nombre, y contiene por ambas caras varios símbolos a los que se les atribuye poder sobre el mal.

Hoy en día se cree que el simbolismo de la medalla, se debe a un momento particular en la vida del santo. Benito, estaba viviendo  como ermitaño en una cueva. Era famoso por su santidad, por ello una comunidad religiosa le pidió tomar el relevo como Abad. Pero algunos monjes no estaban de acuerdo con la disciplina que  él les exigía. Entonces trataron de matarlo con pan y vino envenenado. Pero San Benito hizo la señal de la cruz sobre estas cosas y supo que estaban envenenadas.

El 12 de marzo de 1742 Benedicto XIV otorgó indulgencia plenaria a la medalla de San Benito si la persona cumple con las condiciones antes mencionandas y durante las grandes fiestas

Las grandes fiestas establecidas para obtener esta gracia son:

  • Epifanía del Señor (6 de enero)
  • Pascua de Resurrección
  • Día de la Ascensión (26 de mayo)
  • Durante Pentecostés
  • La Santísima Trinidad (7 de junio)
  • Corpus Christi (16 de junio)
  • Fiesta de San Benito (11 de julio)
  • El día de la Asunción de la Virgen María (15 de agosto)
  • El nacimiento de Virgen María (8 de septiembre)
  • Día de todos los Santos (1 de noviembre)
  • Día de a Inmaculada Concepción (8 de diciembre)
  • Navidad (25 de diciembre)

Con la colaboración de:

Catecismo de la Iglesia Católica
Decreto de la Penitenciaría Apostólica relativo a la concesión de indulgencias especiales a los fieles en la actual situación de pandemia, 20.03.2020

 

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