Jesús Salvador Lárez Rodríguez

Después de nutrirme con saberes, seguiré trabajando en mi amada Arquidiócesis por la salvación de muchas personas
Nombre: Jesús Salvador Lárez Rodríguez
Edad:
Origen: Barquisimeto, Venezuela
Estudios: de Licenciatura en Comunicación Institucional en la Universidad Pontifica de la Santa Cruz, en Roma
Situación: Presbítero
Importe mínimo admitido: 1.000€
Importe Solicitado: 9.500 €
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Jesús Salvador Lárez Rodríguez pertenece a la diócesis de Barquisimeto, en Venezuela. Comienza sus estudios de la Licenciatura en Comunicación Institucional, con el fin de seguir trabajando en su Arquidiócesis por la salvación de muchas personas que serán confiadas a su cuidado pastoral. Para continuar con su formación necesita una beca de 9.500€.

 

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Señor, no puedo más, te entrego todo, dejo todo en tus manos

Jesús Salvador Lárez Rodríguez es un sacerdote de la diócesis de Barquisemeto, en Venezuela. Cuenta que su madre siempre quiso que uno de sus siete hijos fuera sacerdote. 

El Señor ya le tenía presente para su misión antes de su nacimiento: «Cuando mamá estaba embarazada de mí, uno de mis hermanos, en casa, hizo una travesura, prendió un fósforo y lo lanzó a una habitación en la cual mi papá tenía material que encendía rápidamente. La llamita del palito blanco se convirtió en una gran llamarada que fue quemando aceleradamente todo a su paso. Mi madre en situación de desesperación y preocupación, se cerciora que todos sus pequeños estén fuera de peligro.

Culminada la dolorosa pesadilla, con lo poco que habían podrido preservar, buscan en alquiler otra casa. Estando allí y en avanzado parto, se da cuenta que no sentía movimiento de su pequeño en su vientre. Preocupada, pues creía que podía haber pasado lo peor, fue al  ginecólogo esperando una repuesta.  Después de haber sido revisada con cautela el doctor le indica que la gestación iba muy bien. Mamá pensó el nombre de Jesús Salvador como un agradecimiento a la bondad divina y al nacer no dudó el nombrarme tal cual lo tenía prometido. 

Mi vocación surgió cuando tenía aproximadamente unos seis años. Quedaba cerca de casa la Iglesia San Pablo de la Cruz, ahí estaba de párroco el padre pasionista Luciano quien con mucha devoción celebraba la Eucaristía.  A veces, al llegar a casa y a escondidas sin saber mucho lo que hacía jugaba a celebrar la misa.  

Cuando tenía 14 años un vecino me dice que en la iglesia necesitaban a alguien que tocara tambor para los aguinaldos que se cantan en la novena previa a la Navidad. 

Muy contento fui a la iglesia a cumplir el cometido, luego me quedé cantando y tocando otros instrumentos. Fui monaguillo por petición del Padre, quien al tiempo me sugiere si deseaba ir a convivencias en el seminario Divina Pastora de Barquisimeto y con mucha libertad le dije que sí para formarme cristianamente.  Entre el cuarto y el quinto año vino a mi pensamiento estudiar Comunicación Social, inclinación que no sentía muy fuerte, pero era una opción de vida. 

El Padre me sugirió si quería ingresar al seminario para ser sacerdote, propuesta que me alegró y al culminar mi secundaria, teniendo 17 años me llevó. Aquí llegaron los momentos de dudas, de echarme para atrás, de nostalgia. Sin embargo, con apoyo de los sacerdotes formadores, oración, estudio, trabajo, seguí adelante en un ambiente de fraternidad, disciplina y el orden.

Fui ordenado sacerdote el 18 de marzo del año 2000 en la catedral de Barquisimeto.

Durante estos 20 años de ministerio he laborado en varias parroquias de la Arquidiócesis de Barquisimeto como administrador parroquial, párroco, vicario parroquial. He estado encargado de la Pastoral de Comunicación y encargado de la Pastoral de la Salud, atención de dos centros de salud, uno público y uno privado y como capellán de las hermanas carmelitas Descalzas y capellán militar en centros militares del Ejército. 

En el marco de mis labores pastorales estudié Comunicación Social en la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto y he sacado tiempo para evangelizar a través de los medios de comunicación social convencionales y las redes sociales.

Durante todos estos años cuando ya no podía más, le decía a Dios: “Señor, no puedo más, te entrego todo, dejo todo en tus manos.” Cuando oré así, todo comenzó a fluir de manera acelerada hasta que todo se logró por su santa voluntad.»

 

Jesús Salvador Lárez Rodríguez

La vida es el gran regalo que nos da la Providencia, darnos cuenta de su asistencia en nosotros nos hace comprender que cada uno de nosotros viene a cumplir una misión para su gloria y el servicio de los hermanos.

«En Roma hay una visión más universal de la Iglesia, gran tesoro para los sacerdotes que vienen de muchos países. Uno se da cuenta de distintos modos de pensar y de vivir la única fe en nuestro señor Jesucristo y esa eclesialidad a nosotros nos enriquece. Es la experiencia de cada continente, país, carismas y vocaciones. ¡Esto es una gran riqueza!

Les agradezco de corazón a todas las personas que apoyan mi formación en Roma y les prometo que después de nutrirme con saberes, seguiré trabajando en mi amada Arquidiócesis por la salvación de muchas personas que serán confiadas a mi cuidado pastoral.»

Apoya una vocación en cualquier lugar del mundo

Una beca completa de 18.000 euros es el importe necesario para que un candidato pueda vivir y estudiar durante un año, en las localizaciones de sus universidades, sean en  Roma o Pamplona. Las diócesis más necesitadas del mundo requieren una beca completa para sus candidatos. En muchos casos, la diócesis sufraga parte de este coste requiriéndose un importe menor, que siempre esta indicado junto al candidato que lo solicita.

¿En qué consiste una beca completa?

Mas de 800 obispos de los cinco continentes, solicitan ayudas al estudio para sus candidatos a través de las becas. Gracias a los benefactores como tu, CARF hace frente a la mayoría de las solicitudes, pero las necesidades son crecientes y queremos que todas las peticiones sean atendidas.

En la gráfica podrás ver la composición de una beca completa.

  • Manutención y alojamiento: 11.000€
  • Matrícula y tasas académicas: 3.500€
  • Complemento formación académica: 3.500€
Si no hubiera sacerdotes, no habría Iglesia. Que no se pierda ninguna vocación por falta de recursos.
Margarita, donante de CARF