Masahiro Yuki

Se necesitan vocaciones al sacerdocio para evangelizar Japón, tal y como lo hizo San Francisco Javier
Nombre: Masahiro Yuki
Edad: 28 años
Origen: Oita, Japón
Estudios: Estudia Teología en el Seminario Internacional Bidasoa, en Pamplona
Situación: Seminarista
Importe mínimo admitido: 1.000€
Importe Solicitado: 600 €
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Masahiro Yuki

Quiero ser sacerdote, porque el sacerdocio es un Don de Dios.

Masahiro Yuki es de Oita, Japón, donde solo el 0.3% de la población es católica. Masahiro es el segundo de dos hermanos.

«Mis estudios básicos los realicé en el Colegio Iwata y mis estudios superiores en la Universidad de Fukuoka.

En mi familia sólo yo soy católico, desde la escuela tuve mucho interés por la historia del mundo, en especial sobre la Iglesia y los Papas. Y es así como conocí un poco la fe. Mi interés, día a día, fue creciendo, y es así como llegue a la catedral de Oita. Conocí a un sacerdote, antiguo alumno de Bidasoa.

A la edad de 18 años recibí el sacramento del Bautismo, la confirmación y la eucaristía. Ese fue un día muy especial de mi vida.

Esta es la alegría que quiero compartir con mi familia y por eso rezo a Dios para que conozcan a Cristo.»

Masahiro Yuki

Lo que yo quiero, es dar gloria a Dios, y por amor a él, servir a la iglesia.

«Agradezco a Dios por las oportunidades que me ha prestado, y también a ustedes por su generosidad y compromiso en favor de nuestro desarrollo y formación.»

¿En qué consiste una beca completa?

Mas de 800 obispos de los cinco continentes, solicitan ayudas al estudio para sus candidatos a través de las becas. Gracias a los benefactores como tu, CARF hace frente a la mayoría de las solicitudes, pero las necesidades son crecientes y queremos que todas las peticiones sean atendidas.

En la gráfica podrás ver la composición de una beca completa.

  • Manutención y alojamiento: 11.000€
  • Matrícula y tasas académicas: 3.500€
  • Complemento formación académica: 3.500€
Si no hubiera sacerdotes, no habría Iglesia. Que no se pierda ninguna vocación por falta de recursos.
Margarita, donante de CARF