Timothy Katende

Gracias a la generosidad de los feligreses de mi parroquia pude estudiar en Uganda. Ahora gracias a la suya, puedo completar mi formación
Nombre: Timothy Katende
Edad: 28 años
Origen: Kiyinda-Mityana, Uganda
Estudios: Estudia Teología en el Seminario Internacional Bidasoa, en Pamplona
Situación: Seminarista
Importe mínimo admitido: 1.000€
Importe Solicitado: 600 €
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Timothy Katende

Le gustaría ser sacerdote allí donde la Iglesia le necesite

Timothy Katende es un seminarista de la diócesis de Kiyinda-Mityana en Uganda.

«Cuando todavía era un monaguillo en la parroquia llamada Nuestra Señora Refugio de los pecadores en Maddu (Uganda), mi párroco de entonces un día nos planteó la idea de si quisiéramos entrar en el Seminario después de mi escuela primaria en 2005.

Estaba con otros monaguillos a los que no les interesó la idea, pero a mi sí, aunque no se lo dije allí en aquel momento.

Lo pensé mucho y cuando volvimos a casa, se lo dije a mi tía (vivía con mis tíos después del fallecimiento de mis padres) a quien le gustó mucho pero primero teníamos que esperar un poco para terminar bien la escuela primaria.

Me quedé con esta idea todo mi ultimo año de primaria y durante las vacaciones, se lo recordé a mi tía y fuimos juntos a hablarlo con el párroco.

Luego hice la prueba de entrada en el seminario menor y los resultados salieron muy bien.

En diciembre de 2005 nos llegó la carta de admisión de entrada en el seminario de Sacred Heart Seminary Mubende con la lista de cosas que teníamos que comprar. Allí nos desesperamos porque no podíamos conseguir todas las cosas necesarias para entrar en el seminario. Nos pareció muy caro y casi nos rendimos. Pero cuando se lo explicamos al párroco, se ofreció a ayudarnos donde posible.

Los domingos después de misas, el párroco hablaba a los feligreses sobre el asunto y así pudimos conseguir algo. Así pudimos comprar unos artículos escolásticos y pude entrar en el seminario. Y una vez entrado en el seminario, mis tíos y el párroco pagaban la matricula mientras seguía en el seminario y recuerdo que regresaba muchas veces a la casa para recoger el dinero.

No recuerdo haber pagado la matrícula en su totalidad de una vez. Siempre se hacia en cuota gracias a los Rectores de seminario que comprendían mi situación y así pude terminar mis seis años de seminario menor de 2006 a 2011.»

Timothy Katende

Gracias por apoyar de todas maneras mi vocación al sacerdocio, sin ustedes no creo que hubiera llegado donde estoy ahora

«Por eso siempre doy gracias al Señor que ha cuidado tanto de mi y a mis tíos y al párroco que me apoyaron con lo poco que tenían para sostenerme en el Seminario.

También a mi Obispo, los Rectores y formadores que me han formado siempre hasta ahora.

Y agradezco mucho de todo corazón a ustedes por haber apoyado mucho de todas maneras mi vocación al sacerdocio. Sin su apoyo no creo que hubiera llegado donde estoy ahora en el quinto curso de Teología en la Universidad de Navarra.

Muchas gracias y Dios les bendiga siempre.»

Apoya una vocación en cualquier lugar del mundo

Una beca completa de 18.000 euros es el importe necesario para que un candidato pueda vivir y estudiar durante un año, en las localizaciones de sus universidades, sean en  Roma o Pamplona. Las diócesis más necesitadas del mundo requieren una beca completa para sus candidatos. En muchos casos, la diócesis sufraga parte de este coste requiriéndose un importe menor, que siempre esta indicado junto al candidato que lo solicita.

¿En qué consiste una beca completa?

Mas de 800 obispos de los cinco continentes, solicitan ayudas al estudio para sus candidatos a través de las becas. Gracias a los benefactores como tu, CARF hace frente a la mayoría de las solicitudes, pero las necesidades son crecientes y queremos que todas las peticiones sean atendidas.

En la gráfica podrás ver la composición de una beca completa.

  • Manutención y alojamiento: 11.000€
  • Matrícula y tasas académicas: 3.500€
  • Complemento formación académica: 3.500€

Si no hubiera sacerdotes, no habría Iglesia. Que no se pierda ninguna vocación por falta de recursos.

Margarita, donante de CARF