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Don Orlando Sánchez Celis

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Don Orlando Sánchez, tejiendo esperanzas con hilos de dolor

10 min
Don Orlando Sánchez Celis estudia Comunicación Social Institucional en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma. Su primera responsabilidad como párroco fue en una región de Colombia donde nació una de las guerrillas más antiguas del mundo. Allí desempeñó su ministerio en un clima de conflicto social y que aún no se ha superado definitivamente.

Vocación Sacerdotal

Párroco en la guerrilla

Fui ordenado Sacerdote hace 13 años para la Diócesis de El Espinal en Colombia, ubicada en el centro del país y caracterizada por ser una región agrícola, afectada por el conflicto armado y diversas situaciones de carencias materiales y dificultades de acceso. Inicié mi ministerio como vicario parroquial por dos años y luego como párroco 11 años en dos parroquias. Serví al seminario diocesano como docente en el área de filosofía los últimos 3 años.

Mi primera responsabilidad como párroco fue en una región en donde nació una de las guerrillas más antiguas del mundo, en medio de movimientos y revoluciones armadas que se dieron en América Latina. Un conflicto social que ha dejado tantos rostros de muerte difíciles de sanar. He visto y vivido en aquella parroquia alejada y campesina, experiencias que me han marcado y hecho madurar como persona y fortalecer mi vocación. No sé si aún lo he superado totalmente; son tantos recuerdos, dolores, sufrimientos, silencios, gozos, alegrías y satisfacciones que aún vienen a la mente y al corazón.

No obstante, hoy expreso gratitud al Señor porque me dio la fuerza y el valor para estar ahí, para ser una voz de aliento, de motivación y de esperanza a tantos sufrimientos de nuestra gente.

Muchas veces lloré en silencio ante Jesús en la Eucaristía, me sentía sin fuerzas e impotente ante tanto sufrimiento. Recuerdo el día que entraron a urgencias a un soldado herido, por pisar una mina antipersona, fui corriendo a brindarle mi ayuda espiritual, cuando llegué después de ver esa escena, no paraba de llorar ante Jesús. Tambien en octubre del 2010, cuando en la zona se dieron mas de 12 muertes por causa violenta. Alguna vez me encontraba lejos, fuera del pueblo, que era muy distante de la sede diocesana, una madre llorando, llamaba a mi teléfono móvil a las 3:30 am. diciéndome: “Padre asesinaron a mi hijo”. Otras veces era yo quien tenia que transmitir estas tragicas noticias de muerte.

Solo Dios nos da la fuerza

Nunca tuve miedo, traté de ser prudente en muchas situaciones, recorrí siempre toda mi parroquia, hasta lugares donde el único acceso era ir a caballo. Como en Marquetalia, lugar donde nació la guerrilla de las FARC EP. Como sacerdote se tiene que ser fuerte ante estas situaciones, solo Dios nos da la fuerza y el coraje, pero hay momentos que nuestra humanidad es débil y se experimenta el desánimo y la soledad.

Don Orlando Sánchez Celis (Tolima, Colombia) Nacido en un pequeño pueblo llamado Tres Esquinas, Cunday. El menor de 10 hermanos de una familia, humilde y trabajadora. 

Camino a la Beca de Formación

Estas realidades me llevan precisamente a dimensionar y abrazar el sentido de la misión de la Iglesia que es grande y sólo desde una experiencia profunda y formativa en el Señor, nos dará la posibilidad de tener herramientas que contribuyan a afrontar los retos de nuestras comunidades, ser esperanza, especialmente a aquellas familias que como consecuencia del conflicto aún guardan en sus corazones dolor, resentimientos y aún en muchos crece la indiferencia a nuestro Creador.

Actualmente curso el primer año de Comunicación Social en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, gracias a una beca de CARF y a la generosidad de sus befactores, estoy viviendo esta experiencia que es una bendición para mi, no sólo por estar en esta ciudad como centro de la cristiandad, por la riqueza histórica, cultural, por la calidad de la educación, sino también porque me enseña desde esta dimensión pluricultural – religiosa a mirar mi país con un mirada más crítica, mi diócesis de manera diferente y a reconocer desde la comunicación, que estamos llamados con nuevas estrategias, con un lenguaje de amor, reconciliación y esperanza a trasmitir a Cristo a quienes han sido víctimas del conflicto a través de todas las formas de comunicación». 

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Para consultas dirigirse a carf@carfundacion.org
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