RECORRIDO PASTORAL

Don Elmar Orlando Torres, de Guatemala

El padre Elmar Orlando Torres Tzarax tiene una labor vital en su Guatemala natal: ofrecer argumentos y una formación de calidad a los futuros sacerdotes que deberán frenar la caída del número de católicos y la proliferación de grupos evangélicos.
ecorrido pastoral de Don Elmar Orlando Torres Tzarax, de la Archidiócesis de Los Altos Quetzaltenango-Totonicapán - CARF

«Ante la indiferencia religiosa y la mundanidad, el sacerdote necesita cultivar una espiritualidad profunda»

Dom Elmar Orlando Torres Tzarax pertenece a la Archidiócesis de Los Altos Quetzaltenango-Totonicapán, una sede episcopal en Guatemala con más de 1,5 millones de habitantes. Pese al fulgurante avance de los grupos evangélicos en este país, los católicos siguen siendo en esta región una gran mayoría, con cerca del 80 % de la población.

Allí, este sacerdote de 37 años de la etnia quiché ordenado hace ya más de once realiza una imprescindible labor como formador del seminario nacional de la Asunción, situado en la ciudad de Quetzaltenango, y en el que hay en estos momentos más de cien seminaristas que se preparan para ser sacerdotes.

Precisamente, dado el contexto social y religioso de Guatemala la labor del padre Torres es más importante que nunca. Hacen falta jóvenes que salgan del seminario bien preparados para enfrentarse a un mundo más secularizado y en un país en el que los grupos protestantes avanzan rápidamente aprovechando la indiferencia religiosa o la escasa formación de muchos católicos.

En una entrevista con la Fundación CARF, el padre Torres Tzarax destaca este contexto religioso de Guatemala, donde ha habido una grave caída del número católicos en los últimos años. A día de hoy, representan el 46 % de la población frente a un 44 %, y creciendo, de las otras denominaciones cristianas.

Pero también hay brotes verdes y grandes signos de esperanza. Este sacerdote explica que en el seminario se está «viviendo una etapa fructífera de vocaciones, ciertamente algunas regiones más que otras, pero a nivel nacional está siendo una de las etapas más significativas en cuanto a la cantidad de jóvenes que tienen una inquietud vocacional».

Don Elmar con sus compañeros de Filosofía en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma.

Misa en la parroquia de la Archidiócesis de Los Altos Quetzaltenango-Totonicapán, en Guatemala.

Durante sus años de estudio en Roma.

Dios dio un vuelco a sus planes de vida

Él mismo relata a la Fundación CARF su propia historia, cuyo inicio se sitúa cuando tenía tan sólo 15 años. Nunca había pensado en ser sacerdote. Es más, don Elmar ya tenía muy claro su plan de vida: sería arquitecto o ingeniero civil a los 24 años, se construiría su propia casa, y a los 28 se casaría y formaría una familia. Pero Dios tenía claramente otros planes para él.

Fue entonces cuando un profesor de su colegio le invitó en aquel momento a un encuentro vocacional. «Después de esta primera jornada me sentí motivado para seguir participando, porque la temática vocacional que se estaba desarrollando era algo nuevo para mí. En el segundo encuentro, después de haber visto una película sobre Jesús, me quedé impactado al entender que entregó su vida entera para servir a los demás y anunciar la Palabra de Dios. Generó en mí un deseo profundo de querer servir de esta manera, de servir con mi vida entera», señala.

Poco después le hablaron sobre la vida sacerdotal, y todo su ser experimentó un cambio. Según explica, se despertó en él un «deseo intenso de vivir las cosas de Dios» y de descubrir mucho más sobre la figura del presbítero.

«Este deseo —agrega el padre Torres Tzarax— cuestionó el plan de vida que había trazado e iba desplazándolo mientras que ese hueco estaba siendo ocupado por el querer buscar las cosas de Dios y enfocar mi vida en el ministerio sacerdotal».

Pese a tener interiormente claro que quería ser sacerdote tenía miedo, temor de hacerlo público, de comunicárselo a su familia y a sus amigos, de los que temía que se burlaran de él. Por ello, durante meses no se lo contó a nadie y lo vivió para sí.

«Entonces decidí dar el paso de contárselo a mis papás. Les dije que quería ser sacerdote. Ellos se sorprendieron con la noticia, a mi papá le costó asimilarla, en cambio mi mamá me dio su apoyo desde ese primer momento», recuerda don Elmar.

Un tiempo después fue admitido en el seminario y finalmente fue ordenado el 16 de diciembre de 2011. No llevaba aún dos años como sacerdote cuando su vida dio otro giro después de que su obispo le enviara a Roma para estudiar Filosofía en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, gracias a una beca de la Fundación CARF.

De su estancia en Roma asegura haber vivido momentos muy buenos. Y cita algunos de ellos: «La experiencia de fraternidad sacerdotal en el Colegio Altomonte me ayudó mucho en mi experiencia de lejanía con mi país y mi familia. La profunda vida espiritual que se propicia y se cultiva en este colegio también me sostuvo, y me ayudó para vivir mi vida sacerdotal de manera adecuada. Además, me impactó compartir con la diversidad de culturas que representaba cada sacerdote».

De la Pontificia Universidad de la Santa Cruz le impresionó —según reconoce— la «vasta preparación intelectual de los profesores, la apertura intelectual y también su disposición para escuchar personalmente a los estudiantes».

Durante los tres años que estuvo en Roma realizó unos estudios que han sido fundamentales no sólo para él sino para toda su diócesis. Y por ello destaca la importancia de la calidad educativa. «La buena formación ayuda al sacerdote a vivir su ministerio con sentido y de manera sólida. Es indispensable porque el sacerdote tiene la misión de compartir la fe en un contexto que lo desafía. Por eso, al formarse adecuadamente tendrá la capacidad de dialogar con el mundo y responder de manera firme desde la ciencia en la que se formó. También al ejercer como pastor sé es guía de mucha gente, por lo que es fundamental estar bien formado para tener las herramientas adecuadas para acompañar al pueblo de Dios», señala el religioso guatemalteco.

«Les agradezco de todo corazón por el servicio tan noble de ayudar a muchos sacerdotes para su formación superior. Gracias por su gran generosidad y por ayudarnos a vivir una experiencia única, que renueva nuestra entrega de servicio en el ministerio sacerdotal. Pido a Dios Padre que en su infinita bondad les colme de mucha paz, alegría, salud y les muestre siempre su misericordia.»

Don Elmar Orlando Torres, de Guatemala

La Eucaristía y los últimos, sus motivaciones

Ahora en Guatemala ejerce como profesor y formador del seminario. Pero es la dimensión sacramental la que más le llena en su vida sacerdotal. El padre Torres afirma que la Eucaristía es el centro de su vida y que por ello trata siempre de prepararse para celebrarla.

Pero más allá del seminario este sacerdote también reconoce que la atención a los enfermos y moribundos ha sido una de la grandes motivaciones que ha experimentado durante su ministerio. «Esta asistencia a las personas en sus últimos momentos de vida han sido siempre experiencias que me han impactado mucho en mi vida sacerdotal, he visto mucha paz y agradecimiento», añade.

¿Cómo debe ser el sacerdote hoy?

Esta pregunta se la ha realizado en más de una ocasión debido a su cargo pastoral, y esto responde a la Fundación CARF: «Ante la indiferencia religiosa, la dictadura del relativismo y la mundanidad acentuada, el sacerdote necesita asumir un proceso integral de madurez humana, de modo que sea una persona que haya integrado de manera adecuada su personalidad, y así no se diluya fácilmente ante la promoción de una persona fragmentada y liquida que se gesta en nuestra sociedad secularizada. Por otro lado, necesita cultivar una espiritualidad profunda que lo mantenga enamorado de la vida de Jesucristo y entregado a servir con ternura y alegría a toda la gente».

Por último, don Elmar Orlando Torres envía un cariñoso saludo a todos los benefactores de CARF que propician que sacerdotes como él puedan formarse y volver a sus diócesis para llevar a la práctica todos los conocimientos adquiridos.

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