RECORRIDO PASTORAL

Don Kelvin Borges Konz

El padre Kelvin Borges Konz es un sacerdote brasileño de origen alemán que pertenece a la Archidiócesis de Florianópolis. A sus 34 años lleva ya más de nueve ordenado, tiempo en el que ha desempeñado diversas labores pastorales.
Don Kevin Borges - Sacerdote Brasilero - Beca de estudios del CARF - Recorridos Pastorales

Durante más de tres años a Don Kelvin Borges le tocó dirigir la parroquia de la Santa Cruz, en la ciudad de São José, donde tenía a cargo a más de 50.000 fieles repartidos en nueve iglesias. Pero su obispo decidió enviarle en 2016 a España para estudiar gracias a una beca del CARF en la Universidad de Navarra. En Pamplona realizó el Máster en Teología Histórica, que enlazó posteriormente con el doctorado en esta misma universidad.

Ahora se encuentra de nuevo en su país impartiendo clases e investigando para su tesis, centrada en la renovación de la vida monástica en Brasil en el siglo XIX. Esta labor la debe compaginar a diario con su cargo de vicario parroquial, la de profesor en la Facultad Católica de Santa Catarina y en la Escuela Diaconal San Francisco de Asís.

Además, es el coordinador de la Comisión Histórica del proceso diocesano para la beatificación del Siervo de Dios Marcelo Câmara.

En esta entrevista con CARF a Don Kelvin Borges, este joven pero experimentado sacerdote habla de la realidad religiosa de su país, de los problemas a los que se enfrenta la Iglesia, pero también de su paso por España y de su experiencia académica en Pamplona.

 

Con el Obispo

Don Kevin Borges celebrando la Santa Misa

Don Kevin Borges en clases

¿Cómo es su país y qué diferencias ha encontrado con España?

Brasil es un país muy grande y diverso. Son varias regiones, costumbres, climas, vegetaciones y pueblos. Pero España, aunque sea más pequeña en territorio también tiene sus regiones con diferencias muy marcadas. La lengua es distinta, pero latina como el portugués. La religión predominante es la católica, pero en España la secularización está mucho más avanzada, mientras que no hay una fuerte presencia de protestantes y espiritistas, como en Brasil.

Don Kelvin Borges, ¿ha encontrado también lazos de unión?

Sí, la historia nos une: en primer lugar, porque estuvimos bajo la misma corona entre 1580 y 1640. Además, la ciudad sede de mi diócesis y capital del Estado, Florianópolis (anteriormente llamada de Desterro), estuvo bajo poder de los españoles en 1777. Después, mi región está muy cerca de Argentina (con quien hace frontera), Uruguay y Paraguay, por lo que hay una relación fuerte con estos países hispanos de Sudamérica.

Brasil es el país con mayor número de católicos del mundo, pero los grupos protestantes avanzan rápidamente y amenazan con convertirse en mayoría…

Brasil es un país católico desde sus inicios, pero no hubo una fuerte presencia de la Iglesia durante su período colonial  (diferente a lo que ocurrió en los territorios hispanos en América). Tras la independencia, estuvimos en un régimen monárquico marcadamente regalista y galicano. Fue a partir de la Republica (1889) que hubo un mayor desarrollo eclesial.

Pero quedaron las consecuencias de esta frágil evangelización: la ilustración de las clases altas, el sincretismo religioso entre la población negra, indígena y mestiza, además de ortodoxos y luteranos que llegaron con la inmigración europea en el siglo XIX y XX. En el siglo XX llegaron las sectas pentecostales que se diseminaron muy pronto por todo el país, y a partir de la década de 1970 las sectas neopentecostales.

¿Qué motivos han provocado que se haya llegado a esta situación?

Un primer motivo para el avance del protestantismo es la fragilidad eclesial que venía desde hace mucho. Luego, en la década de 1960, 1970 y 1980 la Teología de la Liberación junto con una falsa comprensión del Concilio Vaticano II favorecieron la diseminación protestante: la laicización de los sacerdotes, cambios en la formación sacerdotal, abusos litúrgicos, interpretación marxista de las Sagradas Escrituras y relativización de la doctrina y de la piedad.

En muchos lugares, el pueblo se quedó como ovejas sin pastor, tornándose presas de los predicadores protestantes. Ellos presentan una religión más simple: una biblia, predicación, oración, canticos y solo eso. Es interesante que en regiones de periferia hay casos de personas que van a rezar a la iglesia protestante y acuden a recibir comida y ropa en la Iglesia Católica.

Leonardo Boff (que es de mi Estado), entre otros, provocaron (y todavía lo hacen) una influencia mala en la formación del clero y de los laicos. Después, los cultos pentecostales dan acento a las emociones, y los pueblos latinoamericanos son muy dados al afecto. Y, por otro lado, la Teología de la Prosperidad es muy tentadora a las personas, aún más con el materialismo tan acentuado en el mundo moderno.

¿Hay algo más?

Sí. Brasil es todavía el país con más católicos del mundo, pero también es el más espiritista. De eso se habla poco, porque quizá es una religión poco conocida.

Ella adopta aspectos morales del cristianismo (caridad, perdón, etc), pero tiene una concepción de la vida y de la salvación totalmente diferente: profesa la reencarnación, negando la resurrección. Niegan la Santísima Trinidad, pues Dios no salva, sino las sucesivas reencarnaciones, y Jesús es un “espíritu iluminado”. Eso confunde a muchas personas.

En Brasil, la doctrina espiritista fue – y es – muy difundida, también por la televisión y los libros. Hay muchos espiritistas, y muchos católicos que se dicen católicos, pero creen en la reencarnación, y van ocasionalmente a reuniones espiritistas.

Ante todo lo que cuentas, ¿qué se puede hacer para hacer frente a estos grandes desafíos?

Pienso que, antes de todo, es rezar y ser fiel a Dios. Y luego, invertir en la mejora de los espacios eclesiales: mejorar la formación sacerdotal, tener parroquias más acogedoras y dinámicas, liturgias dignas, catequesis con contenido doctrinal, piedad y oración. Y un testimonio cristiano vivo y eficaz de la parte de todos los cristianos, sacerdotes y laicos.

Centrándonos en ti, ¿cómo surgió tu vocación al sacerdocio?

Fue en el seno de mi familia. Mis padres eran muy católicos, y nuestro hogar era cristiano. Tenía un tío sacerdote y una tía religiosa. Ellos me influyeron mucho y fueron instrumentos de Dios para mí. Más tarde fui monaguillo en mi parroquia, y el contacto con mi párroco fue decisivo para discernir mi vocación. Pero destaco la lectura de la vida de los santos. Eso fue lo que más me ha influido, pues me incentivó a seguir las huellas de Cristo en el camino sacerdotal.

¿Recuerdas algún momento especial de aquellos años?

Un momento muy importante fue mi primera comunión: allí vi que tenía que hacerme yo también sacrificio con Cristo por la humanidad. Es significativo que el sacerdote que me dio la primera comunión, años después, cuando iba a ser ordenado sacerdote, me regaló el cáliz. Hoy, siempre que celebro la primera comunión de los niños, recuerdo eso, y les digo que si alguno de los que está allí llega a ser sacerdote también yo le regalaré un cáliz.

«¡Muchísimas gracias por la gran aportación que ustedes realizan a la formación de los sacerdotes! Es muy importante tener sacerdotes bien formados para el bien de la Iglesia y del mundo. Pero eso no sería posible sin su ayuda. Rezo por todos ustedes, para que sigan ayudando a tantas diócesis que necesitan formar buenos profesores en sus seminarios.»

Don Kelvin Borges Konz

Has estudiado varios años en Pamplona, ¿cómo ha sido tu experiencia?

Fue una experiencia muy feliz porque tuve una gran oportunidad de aumentar mis conocimientos académicos. Los estudios son de alta calidad, la biblioteca es fenomenal, los profesores son los mejores que he visto. Después, hay un rico intercambio entre los alumnos, que son de distintas partes del mundo.

También tuve un gran soporte espiritual. La casa donde he vivido durante dos años, Echalar II, tenía una bonita capilla, concelebración diaria, confesor a disposición, horarios de oración en común, y el testimonio de sacerdotes (colegas y profesores) que me inspiraban a perseverar en la oración y entrega a Dios y a los hermanos.

¿Tuviste implicación con la Iglesia local de Pamplona?

La verdad es que fue interesante el trabajo pastoral junto a la Archidiócesis de Pamplona. Los fines de semana yo me iba a los pueblos a celebrar misas (dos el sábado y tres los domingos), y así he podido tener un contacto más cercano con la Iglesia local.

¿Ha habido algo que te haya llamado especialmente la atención ya sea en el ámbito cultural como gastronómico de tu paso por España?

Yendo al aspecto gastronómico, me quedé impresionado al ver cabezas de oveja en la carnicería, y no encontrar corazones de pollo (por aquí algo muy apreciado como aperitivo en las barbacoas).

¿Recuerdas alguna anécdota especial que hayas vivido en este tiempo?

Como yo soy muy blanco y de ojos azules (pues soy descendiente de alemanes), al llegar a Pamplona me tenían por polaco. Pero mi sorpresa fue que al empezar el curso más de un polaco vino a mi encuentro hablando en su idioma conmigo, ¡como si yo fuera uno de los suyos!

Volviendo a los estudios en Pamplona, ¿por qué cree que es importante recibir una buena formación como sacerdote?

Bueno, uno solo puede dar lo que ha recibido. Así que para poder ayudar a la formación de otros sacerdotes, seminaristas y laicos es preciso crecer en todos los aspectos, también en lo académico. Así que mi ministerio puede ser más útil en la enseñanza en nuestra Facultad, colaborando en la formación de un mayor número de personas.

En todo este tiempo de sacerdocio, ¿a qué te has dedicado?

He cumplido ya 9 años de sacerdote: estuve medio año de vicario parroquial, tres y medio en una parroquia muy extensa en población, otros tres estudiando en España, y ahora dos como vicario parroquial, profesor, y siguiendo los estudios de doctorado. El mayor reto es sentirte pequeño e insuficiente para atender a todos debido a las necesidades pastorales. Pero sabemos que somos instrumentos insuficientes en las manos de Dios: la obra es Suya.

¿Cuál es la realidad de un sacerdote joven en un mundo cada vez más secularizado como el que vivimos?

Es un desafío, y es eso lo que debe encantar a los jóvenes. ¡No dejamos todo para un camino fácil, más el Señor nos llama a ir hacia adelante!

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