RECORRIDO PASTORAL

Don Marco Aurelio Becerra

Aguascalientes es una ciudad del centro de México que destaca por los bellos edificios de estilo colonial español que se conservan en el centro de la urbe. A la diócesis que lleva su nombre pertenece precisamente el sacerdote Marco Aurelio Becerra, de 36 años, ordenado hace ya más de ocho años y que desde entonces sirve a los católicos de la tierra que le vio nacer.
Don Marco Aurelio Becerra - Sacerdote de Mexico - Recorridos Pastorales CARF

Ministerio Sacerdotal

Don Marco Aurelio Becerra ha realizado su ministerio sacerdotal en su diócesis natal excepto los dos años que pasó en Pamplona, concretamente entre 2016 y 2018, donde en la Universidad de Navarra estudió la especialidad en Teología Histórica y Gestión Pastoral, gracias a una beca del CARF.

A su regreso a México ha podido aplicar todos estos conocimientos adquiridos ayudando en la formación de los seminaristas de su diócesis y en distintos grupos de laicos. En esta entrevista, el padre Becerra nos habla de él, de cómo ha sido su experiencia en España y la importancia que ha tenido para su vida como sacerdote el haber podido ampliar sus estudios en Pamplona

Don Marco Aurelio Becerra en su ordenación sacerdotal

Con sus compañeros de Pamplona

Don Marco Aurelio Becerra en el despacho parroquial

Usted proviene de México, concretamente de Aguascalientes, ¿Cómo es su tierra?

México es un país muy grande, con casi 128 millones de habitantes, de los cuales casi 98 millones son católicos. Es un país con muchos retos y temas pendientes como cualquier otro país y también tiene las dificultades que se puedan dar en otro lugar. Pero también es un lugar con fortaleza y esperanza, a pesar de los sin sabores que se experimentan, primero por la situación sanitaria, y después con las problemáticas más comunes.

¿Encuentra parecidos con España?

Desde mi experiencia por el tiempo que viví en España, encuentro más similitudes que diferencias con México: optimismo, empeño, esfuerzo y lucha por consolidar una gran nación en razón de las dificultades que se experimentan por tantas cosas; la lealtad y cercanía de la gente tanto de un lugar por el otro.

Ser sacerdote en México se ha convertido en cierto modo en una “profesión de riesgo”…

Es cierto que hay profesiones de riesgo, principalmente aquellas que se caracterizan por tener un contacto con la gente, y no sólo por cuestión de riesgo, sino de delicadeza. Puedo decir que las situaciones de violencia se han dado única y especialmente por las personas que no comulgan con la fe católica, por el imperioso secularismo, y por aquellas que luchan por supuestos «derechos» que van en contra de la persona, expresamente el aborto, la eutanasia y la ideología de género. Son ellas las que crean este ambiente hostil, y siempre que alguien levante la voz para denunciar lo que esté en contra de esto, aquel será atacado, y en concreto una persona será el sacerdote católico.

¿Por qué se produce esta violencia contra los sacerdotes?

El hecho de que algunos sacerdotes sean directamente violentados y los hayan asesinado se ha debido a características exclusivamente circunstanciales. Que maten a un sacerdote por ser sacerdote no es lo común.

Teniendo en cuenta estas realidades, mi experiencia, junto con la experiencia del clero de esta diócesis es que nos encontramos en una región de fieles de mucha piedad, que aman a su Iglesia y ven con gran aprecio a sus sacerdotes. Es un don de Dios especial y un gran privilegio para nosotros.

«"Quiero ofrecerles una palabra de gratitud por lo que hacen para que haya sacerdotes mejor preparados intelectualmente. Es a la Iglesia a la que ayudan, la van fortaleciendo. ¡Muchísimas gracias por eso! Les quiero animar a que no dejen de apoyar estas iniciativas tan importantes ya que no es sólo un bien para alguien en particular, lo es para toda la Iglesia Universal, la Iglesia de Nuestro Señor."»

Don Marco Aurelio Becerra

México es un país con un potencial tremendo, pero marcado por la corrupción, la violencia y la desigualdad, ¿qué pueden hacer sacerdotes como usted para cambiar la situación?

Estar con el pueblo de Dios, animarlos y proporcionar todo cuanto sea posible para la formación humana, cristiana y en valores, y hablar lo que tenga que hablarse.

 Centrándonos más en su vida, ¿Cómo surgió su vocación al sacerdocio?

De niño fui monaguillo, y participé de los grupos de adolescentes y de jóvenes. Después llegó el testimonio de un sacerdote: su jovialidad, entrega, carisma… Pero lo que veo como más importante fue el cause que mi madre me dio hacia el amor de Dios, una mujer grandemente piadosa y con intenso amor a Dios.

Usted ha estado estudiando en Pamplona, ¿Cómo ha sido su experiencia?

-Fue una experiencia profundamente enriquecedora para mi vida en todos los aspectos, una gran oportunidad para mí. El hecho de volver a adentrarme en el campo académico con los muchos alcances que la Universidad de Navarra tiene fue realmente fabuloso. Es algo que recordaré por siempre y por lo que estaré perennemente agradecido con la Universidad y con el Opus Dei, por dar a mi persona un gran aporte, que lo es para nuestra Iglesia universal.

¿Qué es lo que más le llamó la atención?

En este caso fue la cercanía y amistad con los españoles, tanto compañeros como profesores y algunos agentes de pastoral que pude conocer por la oportunidad que tuve de celebrar la misa diariamente en la parroquia de San Miguel de Pamplona. Resalto esto por el hecho de que a veces la cuestión del ser extranjero pudiera no facilitar las cosas en cuanto al trato y cercanía, pero mi experiencia fue algo muy especial: compartir la amistad, la enseñanza y la fe. De ahí brotaron importantes amistades con las cuales aún tengo un contacto en la distancia.

¿Qué recuerdos se llevó de España?

-Mis recuerdos más grandes son la calidad de personas con la que pude tratar y la manera con la cual trataron conmigo, muy majos todos, no hubo quien no…

¿Y  la gastronomía?

Una delicia la comida. En España se come exageradamente bien, y sus exquisitos vinos no son la excepción. La repostería era muy muy rica…

¿Por qué cree que es importante recibir una buena formación como sacerdote como la que recibió en la Universidad de Navarra?

Es fundamental que nuestros sacerdotes estén muy bien formados para que se pueda hacer frente a los retos de hoy que desafían tanto a la Iglesia. A veces se puede creer que la formación que se recibe en el seminario es suficiente, pero no es así, siempre será necesaria una capacitación que ayude y muestre más perspectivas. En mi caso, lo que recibí lo he podido ir aplicando en el Seminario Diocesano, en algunos Institutos de Laicos y en la parroquia misma.

¿Cuál ha sido concretamente su labor sacerdotal tras volver a México?

Una vez que regresé de Europa tras los dos años que estuve allá, al llegar me pidieron desempeñar el servicio de profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario de la Diócesis, también en la Escuela de Liturgia de la Diócesis, y en algunas de las parroquias exponiendo algún tema de interés en el que se ve involucrada la Historia.

Actualmente soy también vicario o adjunto, cómo se dice en España, en una parroquia en la capital de la diócesis de Aguascalientes.

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