Entrevista a Masahiro Yuki, un japonés en Bidasoa

Masahiro Yuki es un seminarista japonés de 24 años que ingresó en el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa, en julio 2015. Es el único católico de su familia. En esta entrevista, cuenta su experiencia de vida. 

-¿Cuándo se dio cuenta de su vocación?

-En mi familia sólo yo soy católico. Cuando estudiaba en la escuela tenía interés por la historia del mundo, particularmente la de la Iglesia y el Papa; por este motivo conocí un poco la fe. Luego, mi interés me llevó a la Catedral de Oita, donde conocí a un sacerdote, que había sido alumno del Colegio Bidasoa. Él me invitó a catequesis, a la cual asistí durante un año. Cuando tenía 18 años, recibí el Bautismo y la Confirmación de manos de este mismo sacerdote. Fue el día más especial en mi vida. Yo quisiera compartir esta alegría con mi familia, por eso siempre estoy rezando a Dios por ella, para que conozca a Jesucristo.

-¿Por qué quiere ser sacerdote?

Ser sacerdote es un don de Dios. Un sacerdote me guio hacia la fe y después hacia mi vocación. Me gustaría hacer lo mismo. Pienso que ser sacerdote es para dar gloria a Dios, y por el amor, servir a la Iglesia.

-¿Cómo influirá un sacerdote en Japón?

En Japón hay pocos católicos. En mi ciudad, Oita, solo somos un 0,26% de toda la población. Se necesitan más vocaciones al sacerdocio para evangelizar Japón como lo hizo San Francisco Javier. El sacerdote nos da la Eucaristía y el perdón de Dios en la Confesión, y esto es lo que necesitan los japoneses.

 Hay otras muchas cosas impresionantes como el hecho de haber aprendido a tratar a Jesús como a un amigo, también vivo la Santa Misa todos los días con cariño.

-¿Cómo está siendo la experiencia en Bidasoa?

-La lengua castellana fue mi primera dificultad. Aún sigo aprendiendo poco a poco todos los días. Pero mis formadores, profesores y amigos siempre me ayudan; así que ya no tengo miedo de expresarme. Hay otras muchas cosas impresionantes como el hecho de haber aprendido a tratar a Jesús como a un amigo, también vivo la Santa Misa todos los días con cariño. Mis formadores me enseñan cómo conseguir las virtudes para parecerme más a Jesús. Estudio algunas asignaturas en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, pero en este primer año me estoy concentrando en aprender muy bien el castellano.

-¿Y las costumbres españolas?

-Al vivir en España he conocido nuevas costumbres como usar zapatos dentro de casa (puesto que en Japón nos los quitamos al llegar) y el saludar con un apretón de manos. Me gusta mucho la música de Pablo Sarasate; también me gusta trabajar en el jardín con mi formador. Hay muchas plantas japonesas como las camelias y los cerezos. Ahora tengo nuevos amigos de todo el mundo (España, América Latina y Asia). En verdad somos hermanos, esta es una bonita familia. He experimentado la Semana Santa en el Santuario de Torreciudad (España), la peregrinación a Santiago de Compostela (España), y particularmente, recuerdo la Javierada, cuando caminé hacia el castillo de San Francisco Javier quien tuvo al Japón en su corazón.

Marta Santín

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