“Mis padres me enseñaron a escuchar al otro y ponerme a su servicio”

Con inmensa gratitud a Dios que se digna bendecirme a través de ustedes e implorando a ese Buen Dios que bendiga sus vidas, familiares y apostolados. Me permito saludarles y agradecerles su generosidad al apoyar mi vida sacerdotal y mis estudios.

Tengo mi confianza puesta en Dios y sé que, además del apoyo económico, ustedes me apoyan con la oración, con la cual también me siento unido a cada uno de ustedes; Dios les recompensará.

Soy un sacerdote colombiano, de la diócesis de Ibagué en el Tolima, fui ordenado hace nueve años. Nací en una zona rural, y soy hijo de campesinos humildes pero muy piadosos, quienes me enseñaron a amar a Dios y a la Iglesia, a escuchar al otro y a ponerme a su servicio.

Mi primera labor como sacerdote fue apoyar a un párroco anciano que sufría alzheimer.

Mi primera labor como sacerdote fue apoyar a un párroco anciano que sufría alzheimer, luego estuve dos años en la catedral y, a la vez, encargo de la pastoral de un sector rural con 12 comunidades. Posteriormente, fui párroco cinco años también en el sector rural, y en el último año di clases de Teología en el Instituto de Teología Pastoral de la diócesis, y allí desarrollé mi apostolado enfocado a la familia.

Estar en Roma es una bella experiencia, aunque no es fácil, por el idioma, la cultura… Pero apoyado en Dios voy saliendo adelante. Espero poder terminar mi licenciatura en Teología Dogmática el próximo año y regresar a Colombia a servir donde Dios y mi arzobispo decidan.

Agradezco su apoyo y oración, cuenten con mis oraciones por ustedes, sus familias y proyectos. Que nuestra buena Madre les acompañe.

Un fraterno saludo,

José Aldemar Durán