Nicolás Gastaldi, una vocación «tardía»

Nicolás Gastaldi uruguayo de 31 años, ha estudiado Teología en la Universidad Eclesiástica de Navarra. El 16 de febrero recibió la ordenación diaconal y se ordenó sacerdote el pasado 8 de septiembre en su diócesis de Minas. 

Ha residido durante cinco años en el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa, donde asegura sentirse muy agradecido: “Es como vivir la Iglesia universal en una sola casa”. Ha compaginado sus estudios con su gran pasión: el fútbol.

Como buen uruguayo, a Nicolás Gastaldi le encanta el fútbol. Por ello, los sábados por la tarde ha jugado en Estella, donde ha compartido pista con chavales de 14 años, como actividad de las labores pastorales que ha realizado en esta localidad, hiciera frío, calor o lluvías.

Descubrió a la Virgen 

Relata que la suya es una “vocación tardía”, pues la descubrió cuando ya había finalizado sus estudios universitarios. Es licenciado en Negocios Internacionales por la Universidad Católica de Uruguay. En 2007, tras la insistencia de su hermano mayor, peregrinó al santuario de Salta, en Argentina. Allí descubrió a la Virgen.

“Me di cuenta de que quería que en mi vida siempre estuviese ella. Y poco a poco me fue llevando de su mano. Ordené mi vida y comencé a tener dirección espiritual. Lo que me terminó regalando fue que descubrí que Jesús está vivo en la Eucaristía».

Me reencontré con todo lo que había aprendido doctrinalmente de niño. Fue entonces cuando pasó de la cabeza al corazón. En dos meses cambié mi vida por la vida sacerdotal”.

«Mi madre presentía algo» 

Es el séptimo de ocho hermanos de una familia católica. Sus padres se emocionaron mucho cuando les contó el camino que quería seguir. “Yo creo que mi madre presentía algo”. Sin embargo, algunos de sus hermanos, aunque sintieron mucha alegría, no por ello se dejaron de llevar una gran sorpresa.

“Aproveché un ‘asado’ para contarle a mi hermano que me gustaría ser sacerdote, cuando él me había propuesto conocer a una amiga suya. Mi respuesta le dejó sin palabras. Sin embargo, el día que me iba me dejó una carta en la que me transmitía su ‘alegría por haber encontrado esta grandeza’”.

El 16 de febrero recibió la ordenación diaconal en Pamplona, a la que asistieron algunos de sus familiares que vinieron desde Uruguay. Y en la diócesis de Minas de su país, recibió la ordenación sacerdotal el 8 de septiembre.

a frase que ha elegido como insignia para ello es “Que nadie falte en el Cielo”, del Santo Cura de Ars, de quien es un fiel devoto. Porque como él explica “lo importante en la vida es estar cerca de Dios”.