PEREGRINACIÓN A TIERRA SANTA. Marzo de 2019

¿Alguna vez nos hemos preguntado POR QUÉ ir a Tierra Santa? Porque peregrinando a Tierra Santa, invitados por el Señor, entramos en su intimidad al poder conocer, contemplar y rezar en los Santos Lugares. Ver lo que vieron sus ojos, pisar sus huellas… Porque nos invita a un encuentro con Su Persona, Vivo en todos los rincones de Su Tierra. 

-Porque a orillas del Mar de Galilea comprenderemos mejor lo que cantamos: “Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre”  y que Jesús nos llama a una nueva vida, que nos ama y quiere contar con nosotros en el plan que tienen para cada uno en su misterio de Salvación.

-Porque en el Calvario entenderemos que su muerte, su mayor gesto de amor, fue por mí.

-Porque en la Tumba vacía, en el Santo Sepulcro, se abre el Cielo para nosotros, con la esperanza de la Resurrección…

…y así, en cada sitio que podamos visitar, reviviendo los 33 años de la vida de Jesús y su amor eterno por nosotros.

Pero… ¿y si nos preguntamos también PARA QUÉ peregrinar?

-Para responder a la llamada a la conversión, a la invitación del Señor (porque, en definitiva, aunque creamos que es una decisión nuestra, siempre la iniciativa es de Jesús) a conocer su tierra, su casa y comprender mejor su Palabra, dejamos de ser oyentes para ser parte del escenario donde habló, hizo milagros, dio la vida por nosotros. ¡Nos está hablando y curando a nosotros!

-Para conocer y abrazar a nuestros hermanos cristianos que allí viven verdaderas “piedras vivas”, que contra todos los inconvenientes políticos, sociales y económicos, se dejan la piel, ¡la vida! Para que no perdamos nuestro gran tesoro, Los Santos Lugares. Ellos, son nuestra familia cristiana más querida, que con su presencia están cuidando y protegiendo estos sitios sagrados para nosotros, con muchísima dificultad . Que sientan que el sacrificio merece la pena, que les acompañamos.

-Para ayudar a estos cristianos, creando fuentes de trabajo, con nuestra presencia en el hotel, o en un restaurante, o comprando los objetos de nácar o madera de olivo que desde hace muchos años aprendieron a elaborar de la mano de los frailes franciscanos como medio de vida. Esta ayuda a los cristianos de Tierra Santa es una manera de agradecer al Señor el regalo de llevarnos de Su Mano a Su Tierra.

-Para apoyar a todas las órdenes religiosas que allí trabajan para evitar que los Santos Lugares se conviertan en museos. Conocer la tarea que allí realizan con niños, niños discapacitados, ancianos, mujeres, rehabilitación de casas, becas de estudio y, de ser posible comprometernos con alguno de estos proyectos.

-Para volver y contar nuestra experiencia y animar a otras personas a tener este encuentro con el Señor en su casa… nuestra casa.

-¡Para regresar! Una vez que hayamos vivido la experiencia, veremos que una vez sabe a poco, el Señor nos espera nuevamente para adentrarnos más en su Misterio de Amor.

Ahora sólo queda…¡preparar las maletas y escuchar al Señor!

Estela, peregrina (Madrid)

¡Ven a la tierra de Jesús!

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