Don Félix Mejía

Don Félix Mejía

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Pese a sus escasos 37 años Don Félix Mejía lleva más de 11 como sacerdote, años en los que ha vivido realidades muy diferentes. Por un lado ser párroco de una zona muy pobre de su Nicaragua natal, y por otro ser formador en el seminario.

Sacerdote de Nicaragua

Estos dos últimos cursos, Don Félix Mejía, ha pasado por otra vibrante experiencia tras haber sido enviado por su obispo a Pamplona gracias a una beca del CARF para estudiar la especialización en Antropología y Ética en la Universidad de Navarra.

Recorrido pastoral de Don Félix Mejía, sacerdote de Nicaragua - Beca del CARF

Don Felix con sus compañeros de la Universidad de Navarra en Pamplona

Recorrido pastoral de Don Félix Mejía, sacerdote de Nicaragua - Beca del CARF

Celebrando la Santa Misa en Nicaragua.

Recorrido pastoral de Don Félix Mejía, sacerdote de Nicaragua - Beca del CARF

Don Félix Mejía en el seminario con sus compañeros.

La llamada de Dios

Proviene de la ciudad de León, en la parte occidental de Nicaragua, una urbe colonial fundada en 1524 y que aún conserva una gran religiosidad popular y una profunda devoción a la Virgen María.

Su deseo de ser sacerdote se fue forjando desde su infancia. Un retiro de dos días para niños al que en un principio no quería acudir “se fue convirtiendo en una experiencia de encuentro con Dios”.

Además, en esta entrevista con CARF Don Félix recuerda que “al finalizar el retiro el sacerdote nos invitó a formar parte del grupo de monaguillos de la parroquia”. Su disposición fue inmediata y cree que aquel momento se convirtió en “una primera llamada de Dios”.

Un papel fundamental en su vocación lo tuvo también su obispo. El ahora sacerdote explica que le llamaba mucho la atención de su pastor “el respeto, el decoro y la devoción” con la que celebraba la Eucaristía. Y en una ocasión tras la Misa el obispo se acercó a él y le preguntó: “Félix, ¿te gustaría ser sacerdote? Rezaré por ti”. Esa pregunta le acompañaría durante años.

“Cada día experimentaba en mi interior sentimientos encontrados. Por un lado, me entusiasmaba mucho la idea de ingresar en el seminario y ser sacerdote. Pero, por otro lado, también nacía en mí la duda y el temor ante la pregunta de si sería capaz de dejar mi casa, mis amigos y de acoplarme a la disciplina del seminario”, recuerda.

Poco a poco, y gracias a las distintas convivencias vocacionales, estas dudas se fueron disipando hasta que tuvo muy claro que quería dedicar su vida a Cristo.

Don Félix Mejía recalca que “pese a las dificultades experimentadas en el proceso de discernimiento debo hacer justicia  al decir que la etapa del seminario marcó mi vida. Ahí adquirí el sentido eclesial, aprendí a vivir en comunidad, a valorar el servicio que realiza el sacerdote, amar a la Virgen, fortalecer el carácter”.

Su formación en Pamplona

Años más tarde y ya como sacerdote su obispo le envió de Nicaragua a España para proseguir con su formación. Sobre esta experiencia en la Universidad de Navarra, el padre Felíx la define como “una oportunidad que Dios me ha dado para tomar conciencia de cuán necesario es que el sacerdote esté en permanente formación”.

Según su propia experiencia, poder estudiar en Pamplona no sólo le ha permitido potenciar la dimensión intelectual sino “también las dimensiones humana y espiritual”.

Siguiendo esta argumentación, este sacerdote de nicaragua considera que la Universidad de Navarra “no sólo ha sembrado en mí la semilla del saber, sino también la semilla de la amistad, el compañerismo y ha potenciado en mi el sentido eclesial”.

Precisamente, en este último aspecto es donde don Félix cree que ha obtenido el mayor “crecimiento espiritual” en estos dos años en Pamplona. “Ahora puedo decir con total seguridad que la formación que he recibido ha sido integral, óptima y enriquecedora”, añade.

Don Félix Mejía asegura con gran rotundidad que recibir una “buena formación permanente” es “indispensable” para que el sacerdote pueda estar capacitado para responder a las difíciles exigencias que plantea  la sociedad.

Estos nuevos desafíos a la Iglesia, y por ende al sacerdote, sin una “adecuada formación humana, espiritual, intelectual e incluso pastoral” serían un escollo muy importante para la vida sacerdotal.

“Sin duda alguna –agrega – la formación que recibí en Pamplona me ayudará a dar razón de mi fe, y hacer más accesible el Evangelio al Pueblo de Dios. Además, me permitirá afrontar los retos pastorales que me plantea la realidad de mi país”.

Recorrido pastoral de Don Félix Mejía, sacerdote de Nicaragua - Beca del CARF

La Universidad de Navarra “no sólo ha sembrado en mí la semilla del saber, sino también la semilla de la amistad, el compañerismo y ha potenciado en mi el sentido eclesial” Don Félix Mejía

Don Félix Mejía

“Estoy profundamente agradecido con CARF por haberme ofrecido la oportunidad de realizar mis estudios de Filosofía en la Universidad de Navarra. Debo decir que sin su apoyo no hubiese sido posible continuar con mi formación permanente. El apoyo que CARF brinda a muchos sacerdotes es invaluable e inconmensurable. De alguna manera no sólo colaboran con nuestra formación intelectual, también hacen posible que realicemos un mejor servicio en nuestras iglesias particulares.
Aunque no tengo la oportunidad de conocer personalmente a ningún donante sé que detrás de cada ayuda que ofrecen revelan su generosidad hacia quienes nos beneficiamos de su incondicional apoyo. También reconozco que ─para seguir ayudando con las becas─ es necesario seguir teniendo los recursos económicos suficientes, algo que la actual situación económica hace cada día más difícil.
Por ello, ofrezco al CARF mis oraciones y el servicio de mi ministerio como una plegaria a Dios para que estos recursos no falten y se sumen más donantes para seguir sosteniendo esta loable obra. Pido a San Josemaría que interceda ante Dios por todos los donantes  del CARF”

Los desafios para este sacerdote de Nicaragua

Es justamente en el inicio de esta sociedad postcristiana y la secularización tan profunda que azota a Occidente donde don Félix observa el origen de un doble desafío para los sacerdotes.

En primer lugar alerta que frente a la indiferencia de la sociedad “el sacerdote debe evitar a toda costa la tentación de desanimarse, desilusionarse y enfriar su vocación. Un síntoma revelador  de tal situación es cuando el sacerdote encuentra tedioso el trabajo pastoral. A esto se une la pérdida del sentido de la vivencia del celibato”.

Y por ello recalca que “para conservarse incólume en la fidelidad y no perder el brillo de la vocación, el sacerdote debe adquirir ─desde sus años de formación inicial─ herramientas suficientes que le ayuden hacer frente a estas dificultades. Herramientas indispensables son: la oración, la vivencia de los sacramentos, sobre todo la eucaristía y la confesión, la formación permanente, la dirección espiritual, y la fraternidad sacerdotal”.

Recorrido pastoral de Don Félix Mejía, sacerdote de Nicaragua - Beca del CARF
Recorrido pastoral de Don Félix Mejía, sacerdote de Nicaragua - Beca del CARF

El segundo desafío

Va muy unido al punto anterior. Considera que la secularización también ofrece, a su juicio, “el reto de buscar nuevas formas para anunciar a Jesucristo, y hacer más atractivo la predicación del Evangelio. Esto no significa que renuncie a usar esquemas tradicionales de evangelización ─pues estos han dado mucho fruto en el pasado─ sino integrar otros medios para acercarse a las personas”.

Pese a sus once años como sacerdote el mejor recuerdo que sigue guardando es el del día de su ordenación. “Fui tan feliz ese día que cada que cada vez lo recuerdo es como renovar el sacerdocio que Cristo ha compartido conmigo”, añade don Félix.

Tampoco han faltado circunstancias complicadas en estos años. Y la peor se ha producido además recientemente. Según afirma “la prueba más difícil que me ha tocado vivir fue la muerte de mi papá en junio del año pasado. Por la crisis sanitaria del Covid-19 no pude viajar a Nicaragua para estar en su funeral. No había modo de salir de España ni entrar a mi país por lo que me tocó presenciar los últimos momentos de su vida y sus funerales a través de Zoom”.

Sin embargo, en este tiempo ha podido comprender que este sufrimiento le ha ofrecido la oportunidad de “fortalecer no sólo el carácter sino también la fe, valorar más el sentido de la vida y aprovechar cada momento que pueda estar con mis seres queridos”.

Una petición directa a los benefactores

CARF, a través de su Patronato de Acción Social, esta comprometido con la cruzada de estos estos sacerdotes cuando vuelven a sus países de orígenes, y da la oportunidad de colaborar con su proyecto o su formación y así servir mas y mejor a la Iglesia.

Si usted representa a una Empresa o Institución y dispone de fondos de responsabilidad social, contacte con nosotros en carf@carfundacion.org

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