Don Lubomir Urbancok

Don Lubomir Urbancok

3 min
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Eslovaquia es un pequeño país centroeuropeo que junto a República Checa formaba la extinta Checoslovaquia, desaparecida en 1993 tras la caída del telón de acero comunista. Durante décadas los cristianos de esta tierra sufrieron una implacable persecución. Los eslovacos resistieron especialmente y todavía a día de hoy es un estado con una mayoría de católicos, a diferencia de sus vecinos checos, una de las naciones menos creyentes del mundo.

Precisamente, un fruto de esta perseverancia de los católicos eslovacos es la vocación del Don Lubomir Urbancok, un joven sacerdote de 31 años de la diócesis de Trnava y llamado a seguir alimentando la fe de un pueblo valiente y luchador.

Este sacerdote eslovaco ha tenido numerosas responsabilidades pastorales pese a que fue ordenado hace apenas tres años, y además en su diócesis tienen muchas esperanzas puestas en él debido a su gran capacidad intelectual.

Su infancia en Eslovaquia

Don Urbancok proviene de una familia humilde de clase trabajadora. “Mi padre era carpintero y me influyó mucho al llamar mi atención sobre el trabajo manual. Mi familia era creyente pero no practicante, por lo que empecé a asistir a la iglesia para poder recibir los sacramentos. Era un vecino el que me llevaba a la iglesia”, explica en una entrevista con CARF, que le concedió una beca de formación CARF para poder estudiar en el Colegio Eclesiástico Internacional Sedes Sapientiae de Roma y en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

Desde muy niño se sintió muy atraído por lo que ocurría a su alrededor, especialmente por las ciencias naturales. “Empecé a construir yo mismo mi primer telescopio para el que robé las gafas de mis abuelos y más tarde con la ayuda mi abuelo construí un pequeño observatorio astronómico”.

Tales eran sus conocimientos pese a su juventud que ya en Bachillerato trabajaba en el observatorio más grande de Eslovaquia y recibió un premio de la Comisión Europea para poder ir al Observatorio Europeo Austral situado en Chile. Fue por ello por lo que se decidió a estudiar Física en la universidad.

Sin embargo, Don Lubomir se dio cuenta de que pese al amor por la ciencia su vocación era otra y pasaba por entregar su vida a Dios como sacerdote. Así fue como ingresó en el seminario y comenzó su formación sacerdotal

Sacerdote Eslovaco - Recorrido Pastoral - Beca CARF - Formación sacerdotal

Don Lubomir Urbancok celebrando Santa Misa tradicional en Eslovaquia

Sacerdote Eslovaco - Recorrido Pastoral - Beca CARF - Formación sacerdotal- Beca de formación  CARF

Don Lubomir Urbancok dando la comunión a sus fieles en su Eslovaquia natal

Sacerdote Eslovaco - Recorrido Pastoral - Beca CARF - Formación sacerdotal. Celebrando misa en Lourdes

Durante su formación sacerdotal este joven sacerdote eslovaco celebro la Santa Misa en Lourdes.

Estudios becados en Roma

Dos años después su obispo le envió a estudiar a Roma gracias a la beca de formación CARF. Tres cursos vivió en el Colegio Sedes Sapientiae. Según explica, “fueron tiempos muy emocionantes tanto por vivir en Roma como por poder conocer a diferentes personalidades tanto a nivel eclesial como académico. Además, pude hacer muchos amigos que todavía conservo”.

Para el padre Urbancok sus estudios en Roma fueron fundamentales para adquirir unos “conocimientos sólidos”. En su opinión, esta recta formación es muy importante y más “en este tiempo de terrible crisis que la Iglesia ha atravesado estos últimos años llenos de confusión, por lo que un conocimiento seguro de los fundamentos es fundamental”.

Ahondando en la relevancia de una buena formación, este joven sacerdote eslovaco considera que “un conocimiento profundo de la historia de la Teología y de la Iglesia es muy importante para poder decidir cómo afrontar mejor las dificultades de hoy”.

Sacerdote Eslovaco - Recorrido Pastoral - Beca CARF - Formación sacerdotal- Beca de formación  CARF

Don Lubomir Urbancok con el Cardenal Pell durante su beca de formación CARF realizada en Roma .

San Agustín asegura que el mundo es una lucha entre el bien y el mal, recuerda este sacerdote eslovaco. Por ello, cree que “la sagrada liturgia nos enseña el valor redentor del sacerdocio de Cristo, y por tanto, también de nosotros, que hemos sido hechos partícipes de él mediante la ordenación sacerdotal”.

Es por este motivo por el que los sacerdotes –agrega- “debemos tener día tras día esa mirada, pues estamos luchando por las almas de nuestros fieles, para mostrarles que la única alegría verdadera es la que Cristo nos da”.

“Como vemos tantas veces, el mundo de hoy trata de eliminar la cruz de Cristo, pero sin ella no hay redención y por tanto no hay alegría pascual”, añade convencido este sacerdote eslovaco.

D. Lubomir Urbancok

“Es importante dar las gracias a quienes han respondido a la voz del Señor para cooperar apoyando a la Iglesia de esta manera concreta. Todo lo que tenemos, lo tenemos gracias al Señor y Él nos pide todo para que nos pongamos a su servicio. Es hermoso ver que en la Iglesia la contribución material pueda llegar a ser de gran valor espiritual”

Su recorrido pastoral

Desde que fuera ordenado diácono, Don Lubomir Urbancok no ha parado ni un momento y ante esta situación recuerda lo que decía el cardenal Siri: “un sacerdote debe consumirse como una vela”. Siguiendo siempre estas palabras, este eslovaco afirma que “es bueno empezar a arder desde el principio, con la ayuda de la gracia del Señor”.

Siendo diácono pasó a ser el secretario personal del arzobispo de Trnava y además se encargaba de las celebraciones litúrgicas del prelado y de otros servicios en la curia.

Más adelante sirvió a los católicos de habla húngara de su territorio mientras ejercía igualmente como vicerrector de la catedral y encargado de la misa tradicional en la diócesis, cargo que ocupa todavía hoy.

Sacerdote Eslovaco - Recorrido Pastoral - Beca CARF - Formación sacerdotal- Beca de formación  CARF
Sacerdote Eslovaco - Recorrido Pastoral - Beca CARF - Formación sacerdotal- Beca de formación  CARF

En estos momentos, Don Lubomir ejerce como secretario del vicario general para los fieles de habla húngara y en una gran capilla junto a la curia, y por mandato del arzobispo, atiende a los fieles que desean participar en la misa tradicional.

“El grupo crece rápidamente y contamos siempre con muchas familias y jóvenes, por lo que hay mucho apostolado”, asegura.

Todas estas labores las realiza mientras prosigue sus estudios superiores estudiado a distancia Teología Dogmática en el Angelicum y mientras evangeliza a través de internet a través de su página de Facebook, Otec Ľubomír Urbančok en la que tiene 11.000 seguidores y donde cuelga sus homilías y otras catequesis.

Una petición directa a los benefactores

CARF, a través de su Patronato de Acción Social, esta comprometido con la cruzada de estos estos sacerdotes cuando vuelven a sus países de orígenes, y da la oportunidad de colaborar con su proyecto o su formación y así servir mas y mejor a la Iglesia.

Si usted representa a una Empresa o Institución y dispone de fondos de responsabilidad social, contacte con nosotros en carf@carfundacion.org

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