Don Maciej Biedron

Don Maciej Biedron

3 min
.
Es un joven sacerdote polaco de la diócesis de Tarnów, una zona montañosa y rural del sur de Polonia. Tiene 29 años y hace más de cuatro que fue ordenado. Ahora estudia en la Universidad de Navarra el doctorado en Teología tras haber sido enviado por su obispo gracias a una beca del CARF.

Entrevista a un joven sacerdote polaco

Con una inquietud desde niño por la vida sacerdotal en un país profundamente religioso, Don Biedron es un sacerdote con una mente muy lúcida ante los retos a los que se enfrenta la Iglesia Católica en el mundo actual.

Una respuesta importante deben darla los propios religiosos como él y por ello defiende la importancia de una buena formación, de la vida de oración, de la fraternidad sacerdotal y de la Eucaristía como centro de la vida cristiana. Sin estos pilares considera sencillo que los sacerdotes se vean superados por una sociedad postcristiana y hostil en la fe.

En esta entrevista con CARF, don Maciej Biedron habla de su propia vocación sacerdotal, de su estancia en Pamplona y de la formación integral que está recibiendo. Pero sobre todo hace un certero análisis del papel que debe tener el sacerdote en el mundo de hoy.

Don Maciej Biedron - Sacerdote polaco-Estudiante formación sacerdotal - Beca de CARF

Don Maciej Biedron , en la Universidad de Navarra, donde realiza el doctorado acualmente.

Don Maciej Biedron - Sacerdote polaco-Estudiante formación sacerdotal - Beca de CARF

Este joven sacerdote polaco ha podido recorrer Pamplona y conocer el norte español.

Don Maciej Biedron - Sacerdote polaco-Estudiante formación sacerdotal - Beca de CARF

Visita que pudo realizar Don Maciej Biedron al Santuario de Torreciudad en Huesca

¿De dónde vienes y cómo es el lugar en el que creciste?

Procedo del sur de Polonia. La diócesis de Tarnów está encuadrada en un lugar donde podemos experimentar la belleza de las montañas. Desde el punto de vista religioso en mi diócesis existe aún mucha devoción y todavía hay muchas vocaciones sacerdotales. Actualmente tenemos más o menos 1400 sacerdotes. Es una diócesis rica en la piedad popular, especialmente la devoción mariana y a muchos santos, que surgen o están relacionados con ella.

En Tarnów hay más pueblos que ciudades, sin embargo, a día de hoy la diferencia entre los pueblos y las ciudades es cada vez más pequeña. Yo personalmente crecí en un pequeño pueblo en el que la gente es devota, trabaja en muchas profesiones, pero al mismo tiempo sigue trabajando la tierra. Quiero dar gracias a Dios por esta experiencia que me ha enseñado el respeto a otros, a lo que se tiene y nos lleva a Dios, que es el Dador de todo.

¿Cómo surgió tu vocación al sacerdocio?

Gracias a Dios desde pequeño crecí en la fe en una familia cristiana y devota. Es verdad que desde el principio me interesaban las cosas relacionadas con la Iglesia como el trabajo sacerdotal, las celebraciones en la parroquia y todo lo que pasaba en el templo. Mi familia me recuerda que siempre quería sentarme en el primer banco de la iglesia para ver mejor lo que hacía el sacerdote durante la misa.

En mi caso, sabía que había una posibilidad de que el Señor me llamara a ser sacerdote. Sin embargo, en la escuela también pensaba en otras vocaciones que me interesaban. Con el tiempo, vi dos posibilidades en mi vida: dedicarme a los estudios de Filología polaca o ser monje benedictino, es decir, una vocación religiosa. Finalmente, tras un tiempo de oración y algunas charlas con los sacerdotes decidí entrar al seminario diocesano de la diócesis de Tarnów.

Usted ahora estudia en Pamplona en la Universidad de Navarra, ¿cómo está siendo su experiencia en todos los sentidos?

Mi obispo quería que yo estudiase Teología moral y espiritual. Al principio tenía miedo por el idioma o cambiar mi hogar. Sin embargo, mis temores pasaron rápido porque los profesores, los sacerdotes y el resto de estudiantes son muy amables y me ayudaron mucho.

En el ámbito académico quiero destacar la formación integral que nos da la Universidad de Navarra. Como sacerdote y también estudiante de la Facultad de Teología quiero insistir en esta cuestión porque me parece muy importante para el ser humano y especialmente para el sacerdote que estudia Teología.

En la Facultad podemos desarrollar nuestro pensamiento teológico a través de las clases y del trabajo de varios profesores. En las residencias donde vivimos podemos crecer en la vida comunitaria, desarrollando la formación humana.

Podemos también experimentar la vida de oración, porque todo está muy bien organizado: celebraciones de la misa con otros sacerdotes, el retiro mensual o los momentos de Adoración. Todo esto ayuda a realizarse como ser humano en plenitud: vivir en Cristo, pasando una vida espiritual que no se circunscribe solamente a los momentos de oración, sino que abarca toda nuestra vida, es decir, nuestras relaciones con los demás, nuestro trabajo, nuestros deberes.

Recuerdo las palabras que me dijo un sacerdote antes de mi viaje a Pamplona: “Recuerda que tienes que hacer el doctorado de Teología, pero esto significa que hay que realizar dos doctorados, uno en la Universidad y otro de rodillas en la capilla”. Creo que los estudios en Pamplona ayudan a cumplir esta tarea.

Don Maciej Biedron - Sacerdote polaco-Estudiante formación sacerdotal - Beca de CARF

Don Maciej Biedron antes de celebrar Santa Misa en Polonia.

Don Maciej Biedron - Sacerdote polaco-Estudiante formación sacerdotal - Beca de CARF

Durante su estancia en Pamplona, Don Maciej Biedron se movía en bici por la ciudad.

Ya por curiosidad, ¿cómo te has adaptado a España? ¿Te gusta la comida?

-Sobre mi experiencia cultural y gastronómica puedo decir que la comida española es muy sabrosa y a mí me gusta mucho. Como anécdota graciosa me gustaría destacar sólo una cosa: el desayuno español es distinto al polaco, ya que aquí por la mañana se comen alimentos más dulces y delicados.

Antes incidía en la formación integral que ha recibido. ¿Por qué cree que es importante recibir una buena formación como sacerdote como la que está disfrutando en Pamplona?

La formación integral en la vida del sacerdote es muy importante y puede servir en muchos aspectos tanto en la vida como en la pastoral. En mi diócesis está produciéndose el sínodo diocesano para mejorar el trabajo pastoral frente a los problemas que surgen del mundo de hoy. El sínodo quiere llamar la atención especialmente sobre la cuestión de la familia, de los jóvenes y del servicio de los sacerdotes.

Personalmente pienso que mi obispo constata los problemas y desafíos del mundo actual, que representan un reto para toda la Iglesia: sacerdotes, religiosos y laicos. Una de las manifestaciones de su preocupación por la Iglesia es la cuestión de los sacerdotes. Por eso estoy estudiando Teología espiritual, porque después del sínodo el obispo quiere desarrollar una espiritualidad sacerdotal en mi diócesis.

Esto será una ayuda tanto para los propios sacerdotes como para los fieles confiados a su cuidado. Porque viendo el testimonio de un sacerdote devoto, dedicado a su ministerio y rico en virtudes sobrenaturales y humanas será más fácil para los fieles comprender la llamada a la santidad. Por eso es tan importante la formación integral en la comunidad sacerdotal y en general, vivir en el amor, fraternidad y en el sentido de entrega a los demás que hoy está olvidado.

Visto de ese modo se ve la verdadera importancia del sacerdote…

Los sacerdotes, especialmente hoy en día, tienen que defender la fe y no sólo las cuestiones dogmáticas o verdades de la fe cristiana. Al decir esto quiero expresar que los sacerdotes tienen que explicar las verdades que surgen de la naturaleza humana, de lo más profundo del hombre.

Para cumplir esta tarea es necesario tener la experiencia de estas clases de teología que muestran las verdades sobre Dios y el hombre al mismo tiempo. Recuerdo las palabras que nos dijo un profesor de nuestra Facultad sobre que la evangelización no es solamente pronunciar la verdad sobre Dios, sino también del hombre.

En estos cuatro años de sacerdocio, ¿cuál ha sido tu labor?

Tras mi ordenación sacerdotal fui vicario en una parroquia. Al principio tenía miedo, porque yo quería trabajar en una parroquia pequeña. Sin embargo, me enviaron a una de las parroquias más grandes de la diócesis. Pero todo fue muy bien. Durante esos dos años todos los días celebraba la Eucaristía, confesaba, cuidaba de los grupos apostólicos como el grupo de la Inmaculada Virgen María y el grupo de jóvenes. Recuerdo que durante esos dos años preparábamos obras de teatro. Dedicaba mi tiempo también a dar clases de Religión en tres escuelas. Y ahora mi labor es estudiar en Pamplona.

¿Podrías contarnos cuáles han sido tus mejores momentos como sacerdote?

Toda la vida sacerdotal es un gozo que se experimenta participando en el ministerio de Cristo mismo. Pero por concretar me gustaría mencionar la experiencia de fraternidad sacerdotal en la primera parroquia donde estuve. Allí trabajábamos como doce sacerdotes y esta comunidad sacerdotal ayudaba y daba mucha alegría al sacerdote nuevo.

Como he dicho anteriormente, el trabajo con los jóvenes también me ha producido grandes alegrías. Recuerdo nuestras obras sobre el apóstol Santiago o San Juan Pablo II. Me acuerdo del orgullo y la gran alegría en los ojos de los jóvenes cuando la gente les aplaudía. Para mí fue una gran experiencia, porque sabía que se sentían necesitados en la Iglesia y al mismo tiempo estaban aprendiendo la entrega en el trabajo, las relaciones en grupo, y a su vez conociendo la vida de los santos y el trabajo de la Iglesia.

¿Cuál es la realidad de un sacerdote joven en un mundo cada vez más secularizado como el que vivimos?

En primer lugar, pienso que en un mundo cada vez más secularizado un sacerdote no puede olvidar la vida de la oración y el diálogo con Dios. Una respuesta a la secularización, el laicismo y desgraciadamente el relativismo, que hoy en día me parece un peligro fundamental, tiene que ser la oración y la vida espiritual. Sólo de este modo un sacerdote puede frenar los pensamientos de que está sólo o que sus esfuerzos no tienen sentido porque no se ven los resultados de su trabajo.

En segundo lugar, en el mundo de hoy me parece muy importante la fraternidad sacerdotal. El sacerdote que se separa de sus colegas, que pueden entender sus problemas y sus necesidades, puede caer muy rápido. Por eso, la formación humana es tan importante para que los sacerdotes vivan con amistad y caridad fraterna, y no con el sentido de la rivalidad o de  búsqueda de su propia fama.

En tercer lugar, en muchos lugares del mundo los sacerdotes, según mi opinión, tienen que aprender a colaborar con los laicos, que no pueden sustituir a los curas en su tarea sacerdotal pero pueden ayudarles en varias cosas. En este momento me gustaría subrayar la importancia de la espiritualidad del Opus Dei, que describe el sentido del trabajo, especialmente de los laicos en el mundo, que a través de la caridad en el trabajo pueden santificar el mundo.

El último elemento que me gustaría subrayar es la Eucaristía. El sacerdote que celebra bien y con mucha devoción la Eucaristía luego vive en ella, es decir, vive en el sentido de la entrega. Como muchas veces decía Benedicto XVI, un Papa muy cercano a mi corazón, el hombre puede realizarse plenamente a través del don de sí mismo a Dios y a los demás.

Don Maciej Biedron - Sacerdote polaco-Estudiante formación sacerdotal - Beca de CARF

Este joven sacerdote polaco es un apasionado del senderismo y lo ha practicado tanto en España como en su pais.

D. Maciej Biedron

“Quiero darles las gracias, a los benefactores de CARF, especialmente por su oración y el acompañamiento espiritual, pero también por el apoyo económico. No serían posibles los estudios de Teología en Pamplona sin su ayuda. Estos estudios me hacen feliz, pero principalmente deben servir a los demás y a la evangelización de otros, deben servir a la Iglesia.

Pueden estar tranquilos que aquí, en la Universidad de Navarra, podemos crecer integralmente, uniendo lo espiritual, lo humano y lo académico. Los estudios nos ayudan a prepararnos para hacer el trabajo en nuestras diócesis. Gracias a ustedes y les prometo mi oración.

Una petición directa a los benefactores

CARF, a través de su Patronato de Acción Social, esta comprometido con la cruzada de estos estos sacerdotes cuando vuelven a sus países de orígenes, y da la oportunidad de colaborar con su proyecto o su formación y así servir mas y mejor a la Iglesia.

Si usted representa a una Empresa o Institución y dispone de fondos de responsabilidad social, contacte con nosotros en carf@carfundacion.org

Bizum

SMS

Tarjeta o Paypal

Transferencia

Suscríbete

No te pierdas nuestras últimas noticias