Don Miguel Antonio Duque

Don Miguel Antonio Duque

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Don Miguel Antonio Duque tiene a sus 34 años la gran responsabilidad de ser médico de almas pero también de cuerpos, pues su ministerio sacerdotal va irremediablemente unido a la asistencia no sólo espiritual sino también social en una Venezuela sumida en una terrible pobreza e inestabilidad.

Sacerdote de la diócesis de San Cristóbal, Venezuela

Ordenado en 2015, este joven religioso es párroco de la Santísima Trinidad en la ciudad de San Cristóbal, fronteriza con Colombia y lugar de paso de miles de emigrantes venezolanos que intentan buscar una vida mejor lejos de su patria.

Don Miguel define su trabajo como “apasionante”, aunque dadas las difíciles circunstancias de  su país, su recorrido pastoral “requiere cada día más entrega y dedicación, un verdadero ‘celo pastoral’, pues cada día son más las necesidades que el pueblo de Dios tiene tanto a nivel pastoral como social”.

“Mi estrategia pastoral ante este caos de país y sociedad en la que me ha tocado vivir mis primeros años de ministerio es actuar siempre como lo que soy, un sacerdote, hombre entre los hombres que anuncia a Cristo en medio de su pueblo, buscando acercarles a Él y ayudándoles a encontrar la salvación de sus almas”, asegura. Y todo ello sin desatender las necesidades materiales y básicas de su pueblo, “no sólo oyendo sino viviendo las alegrías, necesidades y angustias del pueblo de Dios”.

Este joven sacerdote venezolano creció en el campo con su familia y fue en la capilla de su aldea donde no sólo recibió los sacramentos sino que comenzó a ser monaguillo primero y sacristán después. Tuvo la suerte de que el arzobispo emérito de Mérida, monseñor Miguel Antonio Salas, al estar retirado les atendiese en este pequeño templo. Su presencia fue fundamental para que aquel adolescente se acabara convirtiendo en sacerdote.

Precisamente, la vocación al sacerdocio de Don Miguel surgió durante un retiro de la Renovación Carismática y después al presenciar una ordenación. “Fueron dos experiencias –afirma- que me ayudaron a descubrir que quería dedicar mi vida a los bienes superiores y no a los terrenales”.

Realizo su formación sacerdotal gracias a Universidad de la Santa Cruz, gracias a una beca del CARF

Don Miguel Duque con sus compañeros de Bachillerato en Sagrada Teología en Roma durante el 2012

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Don Miguel coopera con Caritas en su parroquia para repartir alimentos a los mas defavorecidos.

Roma, un momento de “reafirmar mi fe”

Ya en el seminario su obispo le envió en 2009 a Roma, concretamente al Colegio Eclesiástico Internacional Sede Sapientiae y a la Universidad de la Santa Cruz, gracias a una beca del CARF. En el corazón de la Iglesia permaneció hasta 2012 realizando allí el Bachillerato en Sagrada Teología.

De aquellos años en Roma, el padre Duque guarda “grandes momentos y experiencias”. Según explica, este tiempo le sirvió para “crecer no sólo en lo humano e intelectual, sino sobre todo para reafirmar mi fe, mi deseo de entrega a Dios”.

Además, destaca el hecho de poder experimentar la universalidad de la Iglesia al compartir seminario con 90 compañeros provenientes de todos los continentes, pues le abrió la mente para descubrir “lo grande de la creación, de la cultura y la fe” representada en todos aquellos seminaristas.

En esta etapa europea –insiste don Miguel- “aprendí a amar a la Iglesia y a ser consciente de la responsabilidad que estaba asumiendo para mi vida: ser un sacerdote según el modelo y corazón de Cristo para servir a la Iglesia y a las almas”.

Una formación para buscar siempre la excelencia

Por otro lado, este sacerdote venezolano destaca un aspecto importante de su formación en el Colegio Sedes Sapientiae: “La calidad de vida y el nivel de la educación que se me brindó también me ha ayudado a hacer las cosas con excelencia, de la mejor manera posible y sin escatimar esfuerzos, desechando la mediocridad y el mínimo esfuerzo, buscando pensar siempre en los demás y luchando para que quienes me son confiados puedan vivir dignamente”.

De este modo, el padre Duque defiende la importancia de una sana y recta formación ya que a los sacerdotes “nos ayuda a responder con acierto y responsabilidad a los desafíos que va viviendo la Iglesia y todo creyente que busca vivir una verdadera vida de fe”.

Pero además, en su opinión, esta formación es “cada día más necesaria ante tanta cultura contraria que nos domina y de cara a tantas contrariedades que va teniendo que vivir y afrontar la Iglesia tanto fuera como dentro de ella”.

Un mensaje y una petición a los benefactores

Por último, Don Miguel Duque quiere tener un recuerdo especial para los benefactores de CARF que le permitieron formarse en Roma y ser el sacerdote que hoy es pero también son muchas las carencias que experimenta su parroquia y su diócesis en la Venezuela actual y por ello este sacerdote destaca el proyecto más urgente que tiene entre manos y que es la construcción de un módulo de atención integral en salud y educación así como la ampliación y el fortalecimiento de la Cáritas parroquial.

Recorrido pastoral del DonMiguel Duque, sacerdote de la diócesis de San Cristóbal (Venezuela)

D. Miguel Antonio Duque

“En primer lugar quisiera darles las gracias por todo lo que hicieron por mí y por tantos otros hermanos. Dios les multiplique en salud y paz tanto bien que hacen. En segundo lugar les animo a seguir colaborando como lo hacen aún en medio de tantas limitaciones que se puedan presentar. Les garantizo que es un bien enorme el que hacen a la Iglesia y a tantas almas en el mundo. Siempre doy gracias a Dios por ustedes y encomiendo todas sus necesidades”.

Ser sacerdote durante las 24 horas

Tras ser vicario en dos parroquias después de su ordenación actualmente es párroco en la ciudad de San Cristóbal donde tiene a su cargo una población de más de 10.000 personas y 11 sectores que requieren atención pastoral. En el territorio de su parroquia hay un geriátrico y cinco instituciones educativas que también necesitan de su presencia.

A todo ello suma su labor como profesor en la universidad católica de la diócesis y en el seminario diocesano, así como su servicio como capellán militar y otros servicios en la diócesis.

Don Miguel Duque-venezuela-parroquia de san Cristóbal-
Sacerdote-venezuela-miguel Duque

Como el mismo padre Duque reconoce, no tiene tiempo para aburrirse. “Mi día a día es bastante agitado y abierto a eventualidades. Por más que manejo una agenda pastoral, debido a nuestra cultura latina, el sacerdote está casi las 24 horas al día sirviendo de distintas maneras a los fieles, no sólo en el ámbito espiritual o sacramental, sino sobre todo humano con consejos, escucha y por supuesto dada la situación de mi país con asistencia social”.

Por otro lado, ser un sacerdote joven en un mundo como el actual –afirma don Miguel- significa “estar expuesto a muchas tentaciones e incomprensiones”. Y lo es porque “para muchos ya es algo irreal que alguien sea capaz de entregar la vida por Cristo y por los demás. Si no se tiene claro la esencia de lo qué es y significa el sacerdocio fácilmente se puede sucumbir a los placeres dominantes y atractivos que ofrece el mundo. Debe afrontar la soledad y hacer de ella una aliada en su ministerio”.

Una petición directa a los benefactores

CARF, a través de su Patronato de Acción Social, esta comprometido con la cruzada de estos estos sacerdotes cuando vuelven a sus países de orígenes, y da la oportunidad de colaborar con su proyecto o su formación y así servir mas y mejor a la Iglesia.

Si usted representa a una Empresa o Institución y dispone de fondos de responsabilidad social, contacte con nosotros en carf@carfundacion.org

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