Sacerdocio católico: definición y origen

Pueden ejercer el sacerdocio “los ministros que poseen la sagrada potestad (que han recibido el sacramento del Orden) están al servicio de sus hermanos para que todos los que son miembros del Pueblo de Dios […] lleguen a la salvación”.

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 871-875; 1536

 

¿QUÉ ES EL SACERDOCIO?

El ministerio de la Iglesia se confiere por medio de un sacramento específico, que es el sacramento del orden o del sacerdocio y que comprende tres grados: episcopado, presbiterado y diaconado. En la Iglesia Católica, los requisitos para ser sacerdote estan bien definídos y justificados.

Si hablamos de la definición del sacerdocio, esta es la una de las tres órdenes sacerdotales de la iglesia católica, por la cual el diácono recibe la dignidad y atribuciones propias del presbítero o sacerdote.

Una vez recibido el sacramento del orden, el sacerdote, intermedia entre los fieles y Dios. Su misión es la dirección y la administración de los sacramentos, así como también el anuncio del Evangelio.

Las diferencias que el Señor quiso poner entre los miembros de su cuerpo, jerarquía y laicos, sirven a su unidad y a su misión.

Qué es el sacerdocio, definición, origen

ORIGEN E HISTORIA

Que es el sacerdocio, definición y origen

El pueblo elegido fue constituido por Dios como «un reino de sacerdotes y una nación consagrada». Pero dentro del pueblo de Israel, Dios escogió una de las doce tribus, la de Leví, para el servicio litúrgico.

Instituido para anunciar la palabra de Dios y para restablecer la comunión con Dios mediante los sacrificios y la oración, este sacerdocio de la Antigua Alianza, era incapaz de realizar la salvación. Por lo cual, tenía necesidad de repetir sin cesar los sacrificios, y no podía alcanzar una santificación definitiva, ya que sólo podría ser lograda por el sacrificio de Cristo.

Aún así, la liturgia de la Iglesia ve en el sacerdocio de Aarón y en el servicio de los levitas, y en la institución de los setenta «ancianos», prefiguraciones del ministerio ordenado de la Nueva Alianza.

Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús, «único mediador entre Dios y los hombres». El sacrificio redentor de Cristo es único. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacramento del sacerdocio ministerial.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL SACERDOCIO?

A través de la historia, la Iglesia, ha desempeñado un servicio humano en todos los sectores de la cultura. Por medio del sacerdocio católico, se ha difundido a todas las naciones y ha hecho florecer plenamente la religión, la moralidad, la ciencia, el arte y la industria. Tanto los sacerdotes como en especial, los miembros de las órdenes religiosas, han guiado a los fieles hacia la luz de la moralidad y la educación cristianas a través de los tiempos.

Aun hoy en día, sin Cristo toda la humanidad pierde su sentido de existencia. Por ello, la Eucaristía es el ápice de todo el orden sacramental. Es alimento de toda la vida espiritual y, al mismo tiempo, la cumbre hacia la cual está tensionada toda la actividad de la Iglesia. El Santísimo Sacramento es la fuente inagotable de gracias, de él mana toda la fuerza de Cristo presente en la Iglesia y en el interior de cada cristiano.

La Eucaristía es el Sacramento del cual brotan y al cual están dirigidos todos los demás Sacramentos. Conteniendo en sí todo el bien espiritual de la Iglesia, puesto que todas las obras de apostolado y santificación están unidas a la Eucaristía y a ella se ordenan.

El sacerdocio de Cristo, continuado hoy por los obispos y presbíteros, renueva, actualiza y perpetúa el sacrificio y la presencia del Señor entre nosotros. Mucho más que todas las demás acciones importantes que el sacerdote pueda hacer en favor de la humanidad, se encuentra esta misión primordial. Ser eslabón que une verdaderamente al hombre con Dios, puesto que no hay mayor unión con el Creador que la que se alcanza con la comunión Eucarística. que es el único camino, es la verdad en sí misma y la vida en plenitud

DIFERENCIAS ENTRE EL SACERDOCIO MINISTERIAL Y EL COMÚN

Mientras el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu). El sacerdocio ministerial está al servicio de la institución del  sacerdocio, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos.

Es uno de los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del Orden.

Sacerdocio común de los bautizados

El conjunto de la Iglesia participa del sacerdocio de Cristo. Todos los bautizados hemos sido consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo por la regeneración y unción del Espíritu Santo.

Todos poseemos una unción sacerdotal que nos hace partícipes de un sacerdocio que llamamos común, que nos destina con carácter indeleble al culto divino. Sacerdocio que actualizamos y ejercemos en la recepción de los sacramentos, en la práctica de las virtudes y en el culto divino.

Cada uno de los miembros del Pueblo de Dios estamos llamados con la misma fuerza a ser testigos de Cristo con las palabras y con la vida en todo lugar y a ordenar la ciudad de los hombres conforme a los designios salvadores de Dios.

Sacerdocio ministerial

Por voluntad de Cristo existe en la Iglesia un sacerdocio ministerial  que forma y dirige al pueblo sacerdotal. A través de él, Cristo se hace presente y operante entre los hombres de un modo cualificado. Consuma la edificación del Cuerpo de Cristo por el ministerio de los sacramentos, especialmente por la celebración de la eucaristía.

El carisma del sacerdocio proviene del mismo Cristo y se transmite y por la imposición de las manos del obispo y el sacramento de la Orden. De esta forma, el presbítero es consagrado y configurado como ministro de Cristo. Cabeza de la Iglesia, para predicar el Evangelio, apacentar el Pueblo de Dios y celebrar el culto divino. 

La ordenación sacerdotal capacita al presbítero para realizar actos que trascienden la eficacia natural y para obrar como en persona de Cristo. En determinados momentos, el sacerdote se convierte en cauce necesario del Espíritu Santo, en instrumento de la gracia de Cristo.

Ser cristiano —y de modo particular ser sacerdote; recordando también que todos los bautizados participamos del sacerdocio real— es estar de continuo en la Cruz,

San Josemaría Escriba de Balaguer

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SACERDOCIO Y CELIBATO

El celibato, en su sentido genérico, es la condición de quien por opción no contrae matrimonio, el celibato sacerdotal es cuando esta elección se hace a cambio de una dedicación total a los servicios religiosos, por medio de la ordenación presbiteral. Existen conceptos relacionados con el celibato sacerdotal, la castidad, la virginidad y la vocación virginal.

San  Juan Pablo II en 1979 explica que «todo sacerdote que reciba el sacramento de la Orden se compromete al celibato con plena conciencia y libertad, después de la preparación de varios años, profunda reflexión y asidua oración. Toma esa decisión sólo después de haber llegado a la firme convicción de que Cristo le concede ese ‘don’, por el bien de la Iglesia y para el servicio de los demás. Sólo entonces se compromete a observarlo toda la vida».

Y Benedicto años más tarde confirmaba la importancia del mismo manifestando que «Con el voto de castidad, los sacerdotes, religiosos y religiosas, no se consagran al individualismo o a una vida aislada, sino que prometen solemnemente poner las relaciones intensas de las cuales son capaces al servicio del Reino de Dios»

Por último el papa Francisco, hoy en día, y a pesar de la polémica que este tema genera en la actualidad, continua valorando el celibato del sacerdocio en todos sus aspectos, declarando en 2019 que «El celibato no es un dogma de fe, es una regla de vida que yo aprecio mucho y creo que es un don para la Iglesia…»,

La Iglesia necesita, y necesitará siempre, sacerdotes. Pídeselos a diario a la Trinidad Santísima, a través de Santa María.

San Josemaría Escriba de Balaguer

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MÁS SOBRE EL SACERDOCIO Y LA LABOR DE CARF

El Centro Académico Romano Fundación, CARF, nació en 1989 y desde entonces actúa de enlace entre miles de almas generosas, dispuestas a contribuir económicamente con becas de estudio para que sacerdotes y seminaristas de todo el mundo reciban una sólida preparación teológica, humana y espiritual. 

Más de 800 obispos de los cinco continentes solicitan anualmente plazas en las diferentes facultades y ayudas al estudio para sus candidatos.

Cada año académico (septiembre – junio), más de 200 seminaristas y aproximadamente 1.000 sacerdotes diocesanos, además de religiosos de más de 100 órdenes, reciben becas directas o indirectas para cursar sus estudios sacerdotales en las prestigiosas instituciones.

En el sacerdocio, vocación infundida por Dios en el corazón de algunos hombres, llama a la reflexión de todos los cristianos sobre la necesidad de proponer los medios para que ninguna vocación se pierda.

Colabora con un donativo para que ninguna vocación se pierda

Cada año más de 800 obispos de todo el mundo solicitan ayudas al estudio para sus candidatos, que necesitan de personas generosas que les ayuden a completar su formación eclesiástica. Desde CARF hemos arrancado una campaña para que el próximo curso puedan estudiar 20 seminaristas más.

Conoce la campaña al completo