Adela Oprișa, una profesional de “la palabra” en Rumanía

Adela Oprisa con su marido y sus dos hijos.

Adela Oprișa, una profesional de “la palabra” en Rumanía

-4 min
Adela Oprisa es de Rumanía, nació en Oradea en 1977. Es una antigua estudiante de la facultad de Comunicación Institucional de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma). Fundó su propia empresa de comunicación y está inmersa en muchas actividades de su país. Está casada con un sacerdote greco-católico rumano y es madre de varios hijos. Es una “profesional de la palabra”. Nos lo cuenta Gerardo Ferrara en una entrevista.

Adela Oprișa: abrir caminos en el desierto

Se dice que la palabra – la Palabra de Dios en particular – crea la existencia donde antes no había nada. De hecho, en hebreo desierto se dice “midbar”, que quiere decir ausencia de palabra. Por es, la historia que contamos hoy, la de Adela Oprișa, nos ayuda aún más a comprender cuál es el reto de cualquier comunicador en la sociedad actual.

 En nuestros reportajes sobre alumnos y profesores de la Facultad de Comunicación Institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, que este año cumple sus primeros 25 años, ya nos hemos encontrado con varios hombres y mujeres que se dedican a ello.

 Mentes hermosas

 GERARDO FERRARA: “Me impresionó leer como te presentas en la página web de la empresa que creaste, “Beautiful minds” (mentes hermosas) y dices: “¡Me gustan los desafíos y la novedad! Me gusta hacer algo donde aparentemente no hay nada o todo parece estar perdido. Me gusta abrir puertas y ver qué se esconde detrás de ellas”. 

ADELA OPRISA: Es cierto… ¡Esta es mi vida!

Estudio de matrimonio y familia 

Y entre tus pasiones se encuentran:  maestrías en estudios familiares y matrimoniales en las universidades de Babeș-Bolyai, Cluj-Napoca, y en la ITI Catholic University de Austria; Diploma en Crítica de Cine en los famosos estudios de “Cinecittà”, Roma;  consultora en formación y desarrollo personal; Profesora de inglés..De veras que tienes una “beautiful mind”… Sin olvidar que eres también esposa y madre..

Yo diría que, sobre todo, soy esposa y madre. Sin duda, la familia, la profesión y la persona son los tres aspectos importantes en la vida de todos. No siempre es fácil. Hay que buscar como estos aspectos pueden coexistir de forma equilibrada.

 Un curso de cine y televisión

 Nos encontramos con Adela durante la “Summer School” (Escuela de verano) en inglés sobre “Writing and Developing Cinema and Tv Projects”, un curso promovido por la Escuela de Comunicación y Espectáculo de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, en Italia, en colaboración con la Facultad de Comunicación Institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en cuya sede el curso está teniendo lugar.

 Esta escuela de verano tiene como objetivo proporcionar a los estudiantes, guionistas y productores una formación intensiva en cine y televisión bajo la dirección de Bobette Buster, una de las profesoras de escritura de guiones y consultoras de desarrollo más reconocidas en los Estados Unidos.  También se dedica a ofrecer un enfoque especial a la redacción y desarrollo de proyectos que tengan un contenido espiritual / religioso.  

 El cine, un papel especial

Me fui de Roma, al terminar mi licenciatura, hace 14 años y he vuelto para este curso, ¡algo que he esperado durante mucho tiempo! Después de dedicar mucho tiempo a mi familia y a mi trabajo en Rumania, decidí hacerme un regalo a mi misma. Y el regalo ha sido precisamente la Summer School que se hace en la Facultad de Comunicación en “Escritura de guiones”.

¡Escritura de guiones! ¿Cómo puedes llevar a cabo tantas actividades y tan distintas?

 ¡Pues, es algo que yo también te preguntaría también a ti! Lo que une a todas mis actividades es la “comunicación”. Creo de todo corazón en la importancia de la comunicación no solo entre instituciones sino también a nivel de la gente común, en las relaciones que cada uno de nosotros vivimos en nuestra vida diaria, empezando por la familia.

Desde la niñez 

Y esto lo aprendiste desde la niñez…

 ¡Por supuesto! Aunque ahora vivo en Timișoara con mi marido y nuestros hijos, nací en Oradea, en 1977, antes de la caída del régimen comunista. La mía es una familia de intelectuales donde la educación siempre ha sido algo fundamental. Desafortunadamente, en ese momento los intelectuales y las personas religiosas vivíamos bajo una tremenda presión política, especialmente si, como nosotros, formábamos parte de la Iglesia greco-católica.

 

 

«Creo de todo corazón en la importancia de la comunicación no solo entre instituciones sino también a nivel de la gente común, en las relaciones que cada uno de nosotros vivimos en nuestra vida diaria, empezando por la familia». 

Adela Oprișa en sus años de estudiante.

La historia de Adela Oprișa nos ayuda a comprender cuál es el reto de cualquier comunicador en la sociedad actual, sobre todo el comunicador al servicio de la Iglesia.

«Hoy parece que el papel de los medios de comunicación no es nada más que transmitir una noticia, no importa que sea la verdad o no. Los que creemos, la Iglesia sobre todo, tenemos una misión: transmitir la verdad. La Iglesia siempre ha sido embajadora de la verdad, y hoy debe orientarse mucho más en esta dirección. Su voz debe estar más presente. Cuando hablo de Iglesia no pienso solo en una institución sino en todos los que formamos parte de ella. Cada uno en su propia esfera de vida», afirma Adela. 

El ejemplo de sus abuelos

¿Hay alguna anécdota sobre este tipo de presión que nos quieras contar?

 Cuando creces te das cuenta de algunas actitudes de mi familia con respecto, por ejemplo, a la transmisión de la fe, algo que era muy difícil y arriesgado. Yo tuve dos modelos distintos: mi abuelo paterno, profesor greco-católico, y por tanto, muy, muy controlado por el régimen; y mi abuela materna a quien siempre he sentido como muy cercana.

Digo modelos distintos porque, por un lado, sí sabíamos que mi abuelo era muy religioso. La manera en que vivía sin duda nos formó como verdaderos cristianos. No nos enseñó a rezar y esta decisión de no hablar explícitamente, fue una forma de proteger a la familia. Muchos intelectuales greco-católicos estaban bajo una vigilancia política muy estrecha. Mi abuelo, que también sobrevivió a la guerra como oficial del ejército, pensó en nuestro futuro con la esperanza de que los tiempos cambiaran.

 ¿Y que nos cuentas de tu abuela materna?

Era una mujer católica, fuerte, muy fuerte. Leía mucho y tenía una cultura general envidiable. Ella también sufrió mucho durante la guerra, siendo parte de una familia rica y noble de Alba Iulia que lo perdió todo. Solo les quedó su cultura y educación. Ella fue la persona que me enseñó a rezar desde niña, oraciones breves para los niños y con ella siempre iba a la iglesia.

La Iglesia greco-católica rumana

Sé que la Iglesia greco-católica de Rumania ha sido una parte fundamental en la formación de una identidad nacional en el país…

Efectivamente. El nacimiento de esta Iglesia está muy relacionado con el nacimiento de la cultura y la sociedad rumanas modernas. El contexto político durante un siglo de historia ha cambiado mucho y con él se han producido muchos cambios en la sociedad y en las distintas confesiones de Rumanía, (greco-católica, latina o greco-ortodoxa). El comunismo produjo mucha división incluso entre los fieles cristianos, pero, gracias a Dios, las cosas han mejorado mucho.

Siempre me gusta comparar la Iglesia greco-católica con una madre que hizo el sacrificio supremo de que su hijo tuviera vida y libertad. Después de 1989, el hijo de esta madre se encontró un poco desconectado y confundido, tratando de encontrar su identidad en una sociedad que no siempre era amigable.

Misión de comunicación

Una sociedad donde, con tu “beautiful mind”, intentas llevar a cabo la misión de la comunicación para mejorar las relaciones entre instituciones e individuos…

 …que es un reto, pero muy, muy rico de oportunidades. Hoy parece que el papel de los medios de comunicación no es nada más que transmitir una noticia, no importa que sea la verdad o no. Los que creemos, la Iglesia sobre todo, tenemos una misión: transmitir la verdad. La Iglesia siempre ha sido embajadora de la verdad, hoy debe orientarse mucho más en esta dirección. Su voz debe estar más presente. Cuando hablo de Iglesia no pienso solo en una institución sino en todos los que formamos parte de ella. Cada uno en su propia esfera de vida.

«Tenía una convicción: la Iglesia debía estar más presente en la sociedad, la mía en particular, una sociedad post-comunista. Por esta razón, estudié Comunicación Institucional en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma» 

Adela Oprișa

Adela tuvo dos modelos distintos en su educación religiosa: su abuelo paterno, profesor greco-católico, y por tanto, muy, muy controlado por el régimen; y su abuela materna a quien siempre se ha sentido muy unida. 

«Digo modelos distintos porque, por un lado, sí sabíamos que mi abuelo era muy religioso. La manera en que vivía sin duda nos formó como verdaderos cristianos. No nos enseñó a rezar y esta decisión de no hablar explícitamente, fue una forma de proteger a la familia. Muchos intelectuales greco-católicos estaban bajo una vigilancia política muy estrecha. Mi abuelo, que también sobrevivió a la guerra como oficial del ejército, pensó en nuestro futuro con la esperanza de que los tiempos cambiaran». 

«Mi abuela era una mujer católica, fuerte, muy fuerte. Leía mucho y tenía una cultura general envidiable. Ella también sufrió mucho durante la guerra, siendo parte de una familia rica y noble de Alba Iulia que lo perdió todo. Solo les quedó su cultura y educación. Ella fue la persona que me enseñó a rezar desde niña, oraciones breves para los niños y con ella siempre iba a la iglesia», relata. 

Sociedad post-comunista

 Y para formarte bien, viniste a estudiar a Roma…

 Sí, de hecho tenía una convicción: la Iglesia tenía que estar más presente en la sociedad, la mía en particular, una sociedad post-comunista. Así que, en 2003, cuando estaba a punto de terminar mi primer año de Maestría en Estudios sobre Matrimonio y Familia en el Instituto Teológico Internacional, en Austria, comencé a buscar. Quería trabajar para la Iglesia y quería tener una formación sólida. Presenté un proyecto a mi obispo y me avaló para estudiar en la Facultad de Comunicación Institucional de la UPSC. Para mí fue un: REGALO, un regalo de Dios. Me ayudó a tener la fuerza y ​​el coraje para defender y comunicar la verdad de forma profesional y con la máxima profesionalidad.

Una voz de la verdad 

¿En qué se centraron más tus estudios en Comunicación?

 Pues, obviamente en mi pasión principal que es la producción audiovisual y el cine. Me encantaron las prácticas de entrevistas en la calle, con la gente común. También fueron muy divertidos los cursos de formación en medios de comunicación, aunque muy rigurosos, sobre todo por todo el material técnico que había que estudiar.

De hecho, cuando volví a casa, en 2007, quería realizar una estación de radio con un enfoque cristiano, es decir dirigida no solo al ámbito de la Iglesia, sino a todo el mundo: una voz de verdad, valor y luz. En ese momento era imposible pero hoy en día parece mucho más alcanzable. Quién sabe…

“Me gustan los retos”

Me imagino que no debe de ser fácil conciliar tus ocupaciones familiares, profesionales y personales…

 Bueno, pero ¡me gustan los retos! Mi marido también tiene se ha formado en Roma, en otra universidad… Él es sacerdote greco-católico. En nuestra Iglesia, que es una Iglesia sui iuris de rito oriental en comunión con Roma, los sacerdotes se pueden casar. En momentos más complicados familiares, puedo poner en práctica todo lo que he aprendido como comunicadora y consejera familiar.

Mi marido fue nombrado en marzo de 2021 vicario de la ciudad de Timisoara. Dice que yo soy su coach personal. Cuando mis hijos fueron más mayores, trabajé como profesora de inglés comercial para empresas multinacionales. Después de dos años, viendo que las cosas iban bien y la gente me buscaba para trabajar con ellos, en 2016 fundamos nuestra propia empresa, la “Beautiful minds”, teniendo como principal objeto las Soft Skills, es decir, la comunicación y todo lo relacionado con ella.

Distintas actividades de comunicación

…y es impresionante, pues “Beautiful Minds” (http://bmora.ro) se ocupa de un montón de cosas: desarrollo de habilidades comunicativas; programas especiales de aprendizaje, soluciones y consultoría para empresas con problemas..Y además has abierto una página de Facebook en inglés dedicada a las mujeres que se focaliza en temas de cultura.

 Exactamente. Como experta en comunicación, y habiendo aprendido tanto durante mis estudios, he sentido el deber de comprometerme, y compartir y aplicar lo aprendido. Como he dicho antes, es vital ser buenos comunicadores no solo dentro de la profesión, los negocios, la empresa, el cine, los medios de comunicación, sino también y sobre todo en nuestro día a día como hombres y mujeres. Así, podemos evitar muchas ocasiones de conflicto y podemos tener relaciones más ricas y saludables.

Muchísimas gracias, Adela… Enhorabuena por todas tus actividades familiares y profesionales y ¡gracias por ser una tan “Beautiful mind”!

Con la colaboración de: Gerardo Ferrara 

Representante de CARF en Roma, escritor y experto de historia en Oriente Próximo 

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