“Los cristianos de Pakistán tenemos la esperanza de un futuro mejor”

Abid Saleem, sacerdote de Pakistán

“Los cristianos de Pakistán tenemos la esperanza de un futuro mejor”

10 min
Abid es un sacerdote de los Oblatos de María Inmaculada que estudia en Roma. "Los cristianos en Pakistán tenemos la esperanza de un futuro mejor”, relata

Abid Saleem es un sacerdote de la congregación Oblatos Misioneros de María Inmaculada que estudia en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma. Los cristianos en Pakistán en muchos momentos discriminados y perseguidos tienen la esperanza “de un futuro mejor” relata en su testimonio.

Una familia católica de once hermanos 

“Soy Abid Saleem, hijo de Saleem Masih y Mukhtaran Bibi. Nací en Toba Tek Singh, Pakistán, el 26 de junio de 1979, en una familia católica de once hermanos (ocho varones y tres mujeres). Soy el más pequeño de todos. Mis padres están ya en la vida celestial (que sus almas descansen en paz).

Cuando reflexiono sobre mi vocación, recuerdo todos los eventos que me ayudaron a discernir sobre ella. En primer lugar, siento que era un deseo desde mi niñez. Iba muy a menudo a la Iglesia y solía ser monaguillo. En la escuela, cada vez que me preguntaban qué me gustaría ser, mi respuesta era una sola: ser sacerdote.

Una vez terminada la educación obligatoria, en 1996 pensaba matricularme en la universidad. Era el mes de julio. Entonces, pasó algo que marcó mi vida: Me encontré con un novicio Oblato de María Inmaculada que compartió conmigo y me explicó el carisma de su congregación.

Un retiro para descubrir mi vocación

Me comentó que iban a organizar un programa vocacional que duraba tres días y yo, sin ni pensarlo, le dije que sí, quería participar en ello. Junto a mí, otros cuatro asistieron al retiro. Todos disfrutamos del programa y nos encantó la espiritualidad oblata, así como su modo “para evangelizar a los pobres”.

Después del programa, volvimos a casa y transcurridos unos días, cuatro de nosotros recibimos una carta de invitación para unirnos al seminario. Un amigo y yo nos unimos al seminario, pero después de un año de discernimiento, mi amigo descubrió que no era su vocación y yo me quedé.  La formación fue un viaje maravilloso y tuve muchas experiencias diferentes y hermosas.

Estación de misión de los Oblatos

Durante el primer año de formación en el seminario, entre algunas actividades que realizamos, una fue especialmente interesante. Fuimos a Derekabad, una estación de misión de los Oblatos. Es una zona desértica donde los Oblatos han construido una hermosa gruta allí. El trabajo de estos hermanos en la gruta fue inspirador para mí.

Otro hecho que me conmovió fue participar en una ordenación sacerdotal de un hermano de la congregación, la primera ordenación a la que asistía. Esta celebración realmente fortaleció también mi vocación.

En Sri Lanka

A partir de 1998, pude empezar a estudiar la carrera de Filosofía y luego me enviaron a Sri Lanka para mi prenoviciado y noviciado, otra hermosa experiencia de internacionalidad.

Hice mis primeros votos en 2003. Después de regresar a Pakistán, completé mis estudios teológicos en el Instituto Católico Nacional de Teología. Hice mis votos perpetuos el 22 de agosto de 2008 y fui ordenado diácono al día siguiente.

Y por fin, el 17 de febrero de 2009, fui ordenado sacerdote en la Catedral del Sagrado Corazón, Lahore. Mi período de formación fue excelente. Doy gracias al Señor por todos esos formadores y maestros que me formaron para ser el verdadero siervo de Dios.

Cómo párroco y con jóvenes  

Tras mi ordenación, mi obispo me envío a trabajar a distintas parroquias primero como asistente y luego como párroco. He trabajado con jóvenes y muchos otros grupos. También, he colaborado en la Comisión Catequética de mi diócesis. Comencé la oficina de la comisión catequética en el Vicariato de Quetta.

Otra de las labores que desempeñé fue administrar una pequeña tienda de artículos religiosos en la misma oficina. Por otra parte, organicé muchos programas para los profesores de religión y para la gente y trabajé como liturgista en el Vicariato. He sido el Maestro de Ceremonias en la liturgia de muchas ordenaciones sacerdotales, diaconatos y candidaturas.

En 2016, pasé mi B.A (Bachelor of Arts) en la Universidad de Punjab, Lahore. También trabajé como Rector del Juniorado Oblato durante los últimos tres años. Esta fue otra experiencia enriquecedora, aunque difícil, pero hice todo lo posible para acompañar a los estudiantes en su viaje espiritual para discernir sobre su vocación.

Como ven, en nuestro país hay mucho que trabajar, ya que el rebaño de Dios sigue creciendo, pero hay pocos obreros para cuidar de él.

«En nuestro país hay mucho que trabajar, ya que el rebaño de Dios sigue creciendo, pero hay pocos obreros para cuidar de él» 

Abid Saleem, sacerdote de Pakistán con miembros de su congregación.

Abid Saleem nació en Toba Tek Singh (Pakistán) el 26 de junio de 1979, en una familia católica de once hermanos. Cuando iba a matricularse en la Universidad realizó un retiro vocacional con los Oblatos Misioneros de María Inmaculada cuyo carisma es «evangelizar a los pobres». La congregación fue fundada por San Eugenio de Mazenod en 1816 y aprobada el 17 de febrero de 1826 por el Papa León XII. El 17 de febrero de 2009, fue ordenado sacerdote de esta institución religiosa en la Catedral del Sagrado Corazón de Lahore. «Cristo nos invita a seguirlo y a compartir su misión a través de la palabra y el trabajo», afirma. 

 

La situación de los cristianos en Pakistán

 Pakistán es el noveno país más grande de Asia. Comparte la frontera con el Mar Arábigo, China, Afganistán, Irán e India. Mohammad Ali Jinnah es el fundador de Pakistán que obtuvo su independencia el 14 de agosto de 1947.

El país cubre un área total de 881,913 km cuadrados y se divide en cuatro provincias, es decir Punjab, Sindh, Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa. El idioma nacional del país es el urdu y el inglés es el idioma oficial. Pakistán tiene una población de aproximadamente 211.819.886 ciudadanos. 

Los musulmanes son mayoría con el 95% de la población. Pero los cristianos son una de las minorías religiosas más grandes en Pakistán con el 2% de la población, aproximadamente la mitad son católicos y la mitad protestantes.

Muy pobres

El cristianismo tiene una larga historia en el sur de Asia, aunque muchos de los cristianos de Pakistán son descendientes de hindúes de baja casta que se convirtieron bajo el dominio colonial británico, para escapar de la discriminación de casta.

Los cristianos en Pakistán son, en su mayoría, muy pobres, trabajando en trabajos serviles como limpiadores, trabajadores y cosechadores. A pesar de ello, han hecho contribuciones significativas al desarrollo del sector social del país, sobre todo en la construcción de instituciones educativas, hospitales y centros de salud en todo Pakistán.

Sin embargo, al igual que otras minorías religiosas, los cristianos se han enfrentado discriminación y persecución a lo largo de la historia, por ejemplo, en la nacionalización de las propiedades e instituciones cristianas. Hoy en día, siguen sufriendo violencia selectiva y otros abusos, incluido el acaparamiento de tierras en las zonas rurales, los secuestros y la conversión forzada, y el vandalismo de hogares e iglesias.

A pesar de todo esto, los cristianos de Pakistán tenemos la esperanza de un futuro mejor. Oramos para que el Dios Todopoderoso traiga paz y armonía a este país y para que las personas puedan disfrutar de la plenitud de la vida.

«Los cristianos en Pakistán, hoy en día, siguen sufriendo violencia selectiva y otros abusos»

Abid Saleem, sacerdote de Pakistán con otros cristianos.

Los musulmanes son mayoría en Pakistán con el 95% de la población. Pero los cristianos son una de las minorías religiosas más grandes en el país, con el 2% de la población, aproximadamente la mitad son católicos y la mitad protestantes. Los cristianos en Pakistán son, en su mayoría, muy pobres, trabajando en ocupaciones serviles como limpiadores, trabajadores y cosechadores. Al igual que otras minorías religiosas, los cristianos se han enfrentado a discriminación y persecución a lo largo de la historia, por ejemplo, en la nacionalización de las propiedades e instituciones cristianas. Hoy en día, siguen sufriendo violencia selectiva y otros abusos. «A pesar de todo esto, los cristianos de Pakistán tenemos la esperanza de un futuro mejor», confía Abid Saleem. 

Oblatos en Pakistán

El nombre oficial de nuestra congregación es Oblatos Misioneros de María Inmaculada y su lema es “Evangelizar a los pobres”. Fue fundada por San Eugenio de Mazenod en 1816 y aprobada el 17 de febrero de 1826 por el Papa León XII.

El fundador de la misión OMI en Pakistán es un sacerdote alemán, el reverendo padre Lucian Smith, que era entonces el Provincial de la provincia de Colombo, Sri Lanka. Fue él quien envió a tres oblatos a Pakistán en 1971. Había muchos misioneros oblatos de todo el mundo, pero básicamente de Sri Lanka.

Trabajaron en parroquias y se distinguieron por constituir las Comunidades Cristianas Básicas. Más tarde, también pensaron en comenzar el programa de formación. Ahora tenemos tres casas de formación principales: juniorado, filosofado o y escolasticado.

Trabajamos sobre todo en ocho parroquias pobres de cinco diócesis. Cristo nos invita a seguirlo y a compartir su misión a través de la palabra y el trabajo. Nuestro mayor objetivo es la educación en las escuelas, con los jóvenes, y especialmente llegar a las personas que están lejos de Dios.

Formarme en Roma para trabajar como misionero

Ahora mi superior me envía a Roma para realizar más estudios en Liturgia. Mi objetivo futuro es trabajar como misionero.

Por esa gran oportunidad que es formarme en esta Universidad de la Santa Cruz, para luego volver a mi país y compartir todo el bien que he recibido, no puedo que dar las gracias a los bienhechores del CARF: que Dios les bendiga por todo lo que hacen por la Iglesia Universal, pero también para nosotros, los pequeños, que somos semillas en la mano del Señor, en países donde el solo hecho de decirse cristiano puede causar la muerte.

Colabora con un donativo para que ninguna vocación se pierda

Cada año más de 800 obispos de todo el mundo solicitan ayudas al estudio para sus candidatos, que necesitan de personas generosas que les ayuden a completar su formación eclesiástica. Desde CARF hemos arrancado una campaña para que el próximo curso puedan estudiar 20 seminaristas más.

Conoce la campaña al completo

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