Enock se prepara para ser sacerdote y llevar esperanza a Tanzania

Enock Rutashubanyuma Leopold es un seminarista de Tanzania que estudia el último curso del Bachiller en Teología en la Universidad de Navarra para prepararse para ser sacerdote. Con él, son seis los seminaristas de este país africano que se forman en las facultades eclesiásticas de Pamplona.

Se siente muy orgulloso de ser el primero de los seis alumnos tanzanos en estudiar Teología en nuestro país, gracias a una beca concedida por CARF. «Agradezco enormemente esta ayuda a mis benefactores, que no solo me ayudan a mí, sino a la Iglesia entera de África. Tanzania necesita sacerdotes».

Fallecimiento de su madre 

Enviado por su obispo, llegó a España en julio de 2016, con apenas 29 años, sin tener ni idea de español. «A los dos meses de mi llegada a España, mi madre falleció. Fue un duro golpe para mí porque me quedé huérfano. Mi padre ya había fallecido unos años antes. Sin embargo, confiado en la voluntad de Dios, nunca quise perder la sonrisa», declara.

Sus padres, católicos, formaron una gran familia de seis hijos. Enock es el segundo. Todos los días rezaban juntos el rosario y acudían a la parroquia de su pueblo natal, Kabirizi. «Ayudaba a mi padre en las labores agrícolas después del colegio. Un día me planteó si no había pensado en ser sacerdote, pero me negué en rotundo», afirma sonriente Enock.

Sacar a su familia adelante 

Al terminar los estudios de secundaria, su padre murió. Fue entonces cuando decidió estudiar en la Universidad In Geita Gold Mining Training Center para cursar los estudios de Geología.  Junto con su hermano, tuvo que sacar adelante a su familia. Fueron tres años de estudios y esfuerzos para cuidar a su madre y hermanos.

Tras finalizar sus estudios universitarios, consiguió un trabajo en una empresa norteamericana dedicada a la extracción de oro: Geita Gold Mine. Esta ocupación le obligaba a viajar mucho y no encontraba tiempo para rezar,  acudir a la Iglesia o hablar con algún sacerdote. Pero nunca abandonó la fe. Tan es así, que sus compañeros notaron sus fuertes creencias y le apodaron «el religioso, bruda» en su lengua natal.

Quizás esta fue una de las razones por las que comenzó a reforzar su fe, incrementando su formación cristiana y acudiendo a actividades de la parroquia. Pero lo que le ayudó a descubrir su vocación fue sin duda recibir con más frecuencia lo sacramentos: la eucaristía y la confesión.

Su vocación 

Finalmente, decidió entrar en el Seminario Mayor de Kibosho. “La vocación en general, y la del sacerdote en particular, es una conversación en la que se cruzan muchas voces, no solamente la de Dios y la nuestra. Cada persona o circunstancia de nuestro camino no son casualidad”, afirma Enock. Su vocación viene de lejos, aunque tardó en “darle un sí a Dios”. 

Tiene ilusión por volver a su país y ser sacerdote en Tanzania, porque urge la labor evangelizadora en África, llevar muchas almas al Cielo y dar testimonio de la esperanza cristiana.

«Tanzania, esperanza»  

El carácter amable y divertido de Enock ha sido determinante para ganarse el cariño de los feligreses de la Parroquia de San Nicolás de Pamplona, donde realiza labor pastoral. Además, ha conquistado el corazón de los niños pamploneses, al representar por dos años consecutivos a Baltasar en la Cabalgata de Reyes. “Ha sido una experiencia increíble”, dice emocionado.

Este verano participará por segundo año consecutivo en el proyecto de voluntariado que él mismo puso en marcha el curso pasado: “Tanzania Tumaini”, que significa Tanzania esperanza. La misión es atraer la curiosidad de jóvenes universitarios para que conozcan la vida y realidad de los tanzanos que irán acompañados de un par de sacerdotes. “Ayudarán en laborales sanitarias, sociales y educacionales. Esta experiencia les ayuda mucho, porque se dan cuenta de que, viviendo sin nada, son felices», concluye Enock.

Texto: Facultades eclesiásticas de Navarra.

Si quieres conocer algo más de Enock mira este vídeo.

 

Enock, sacerdote de Tanzania