La otra cara de África

Sudáfrica no es un país de tradición católica, sino más bien una nación con una identidad protestante muy fuerte. Yo soy de origen inglés, y gracias a mi familia, de fe católica, tuve la oportunidad de recibir una educación muy sólida.

Dentro de mi casa se respiraba un clima de fe muy vivo gracias, sobre todo, a la figura de mis padres. De hecho puedo afirmar que ser católico siempre ha sido parte de mi identidad personal.

Entre mis amigos se contaban muy pocos católicos, pero aun así esa fe, que mis padres me transmitieron, nunca me dejó. La comunidad católica surafricana cuenta con una multitud de personas de diferentes etnias y culturas que roza el 7% de la población.

Las parroquias son pocas y lejanas entre ellas, lo cual no favorece la formación y la solidez de una verdadera comunidad. Cuando era joven recuerdo que mi parroquia hospedó a un grupo de misioneros laicos de origen filipino.

Gracias a ellos se intentó crear un grupo juvenil, algo que diese un toque más comunitario y enriquecedor a la vida parroquial. Este hecho hizo que mi madre me animara a participar activamente en las actividades que se promovían, y así lo hice. Fue en esas circunstancias cuando, por primera vez, sentí con más fuerza qué valor tenía la fe para mí, independientemente de mi tradición familiar y mis orígenes. Desde aquel momento la presencia de Jesucristo se hizo más fuerte, cambiando mi vida. Ése fue el inicio de mi vocación.

Gracias a ello descubrí la importancia que tuvo la Iglesia en la historia de Sudáfrica, del relevante aporte que ésta prestó al pasado de mi tierra. Durante el apartheid la Iglesia Católica fue siempre fuente de esperanza, y luchó, en primera línea, contra la segregación racial y contra cada discriminación.

Actualmente, mi país ha cambiado, a pesar de todos los problemas y, gracias a Dios, la segregación racial pertenece al pasado. Paralelamente a este cambio nacional, mi vida también sufrió un cambio: vivo y estudio en Roma para ser sacerdote, anhelando poder ofrecer esa esperanza que solo la fe en Cristo puede donar.

Richard Andrew Stoner
Estudiante de Teología Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

RichardAStoner

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