“Una gran formación humana y espiritual”

Soy el padre Oroche Quispe, sacerdote de la prelatura de Sicuani-Cusco-Perú. Les escribo esta carta por mi gratitud a todos los miembros de la Fundación CARF. En mi prelatura somos un número muy reducido de sacerdotes, diez en total, para una población media de 250.000 habitantes.

En este sentido, yo desempeñé la labor de párroco en tres parroquias a la vez. Me siento muy agradecido por la colaboración que me brindan para poder profundizar en mi formación sacerdotal, en el estudio de Teología Bíblica y por participar en la comunidad del Colegio sacerdotal Alto Monte, dónde me están brindando una gran formación humana y espiritual, así como por la acogida y la cercanía de mis profesores y compañeros de la Universidad de la Santa Cruz.

Somos un número muy reducido de sacerdotes, diez en total, para una población media de 250.000 habitantes.

Quiero hacerles presentes mis oraciones por ustedes y cada día les pongo en mis intenciones de la Misa. Esta obra de misericordia que realizan es para el buen caminar en mi ministerio, y les aseguro que llegará a cada fiel cristiano en las parroquias o instituciones donde trabaje a mi regreso a Perú.

Un abrazo a cada uno de ustedes y muchas bendiciones en nombre de Dios y la intercesión de nuestra Madre la Virgen María.