XIII Encuentro Romano de Mecenas en Roma

Del 31 de octubre al 5 de noviembre de 2017 se celebrará el XIII Encuentro Romano de Mecenas en Roma. Un evento en el que se conocen mecenas y beneficiarios de CARF; un encuentro entrañable en el que todos salen reconfortados. José Landín Limeses, colaborador de CARF, nos cuenta su experiencia. Ver más información del encuentro.

“Somos privilegiados porque contribuimos a que Jesucristo esté realmente presente en lugares ignotos del mundo”

-¿Cuál es el objetivo de este encuentro y desde cuándo se realiza?

Este es el año decimotercero encuentro de mecenas que se realiza. La finalidad es acercar a nuestros colaboradores a los sacerdotes y seminaristas que tratamos de ayudar para que se conozcan. Quizá lo explicaría mejor con estas palaras: son personas con un toque inimaginable de la misericordia divina procedentes de lugares inimaginables. Sus obispos los eligen por su profunda respuesta a la vocación sacerdotal y por su capacidad de trabajo. Otro de los objetivos de este encuentro es para difundir CARF, para lo que también tenemos reuniones y actos académicos con los profesores de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

-¿Cómo lo ha vivido usted en primera persona? 

Nunca encontraré palabras acertadas para describir el impacto que me produce tocar la providencia divina en la llamada al sacerdocio de cada uno de los seminaristas y sacerdotes con los que conversé. En las distintas ocasiones que asistí a estos encuentros de mecenas tuve la oportunidad de hablar detenidamente con alguno de ellos. No sabría decirte qué conversación me impactó más, pero todas son inolvidables. Detrás de cada anécdota está la misericordia de Dios. Si asisto con cierta regularidad a esta cita de CARF es para llenarme de cosas nuevas y de Roma, donde el Papa centra la cristiandad.

-¿Qué destacaría de estos días de convivencia?

Que todo lo que se haga por las personas de nuestro entorno -todos estamos necesitados de algo- es algo no solo bueno para los beneficiados, sino también para nosotros mismos. En el caso que nos ocupa -ayudar a sacerdotes, religiosos, seminaristas- somos privilegiados porque contribuimos a que Jesucristo esté realmente presente en lugares ignotos del mundo.